¿HACEN MAL LAS REDES SOCIALES?

Tres personas con sus móviles.

Unas 3.000 millones de personas, en torno al 40% de la población mundial, utiliza las redes sociales digitales y se calcula que cada una dedica dos horas al día.

¿Podría ser que estuviéramos sacrificando por ellas nuestra salud mental y bienestar, además de nuestro tiempo?

Puesto que las redes sociales son relativamente nuevas para nosotros son pocas las conclusiones definitivas.

Las investigaciones disponibles se basan principalmente en gente que cuenta sus propias experiencias, lo que muchas veces no es fiable, y la mayoría de estudios se centran en Facebook.

BBC Future repasa algunos de los principales hallazgos de la ciencia en torno a 11 aspectos: estrés, humor, ansiedad, depresión, sueño, adicción, autoestima, bienestar, relaciones, envidia y soledad.

ESTRÉS

En 2015, investigadores del Pew Research Center de Washington trataron de averiguar si las redes sociales producen más estrés del que alivian.

En un estudio con 1.800 personas, las mujeres afirmaron estar más estresadas que los hombres. Twitter resultó ser uno de los causantes principales, ya que incrementaba la conciencia que ellas tenían del estrés de otros.

Pero esta red social también actuaba como un mecanismo de ayuda, y cuanto más lo usaban las mujeres, menos estrés sufrían.

Tres personas con sus móviles.

Tal efecto no se detectó en los hombres, de los que los responsables del estudio dijeron que mostraban una relación más distante con las redes.

En general, los investigadores concluyeron que estas estaban “moderadamente vinculadas a niveles más bajos de estrés”.

HUMOR

Investigadores de Austria encontraron en 2014 que los participantes de su estudio que habían estado usando Facebook mostraron en los 20 minutos posteriores un más bajo estado de ánimo que aquellos que habían estado navegando por otros sitios de internet.

La investigación sugirió que se encontraban así porque veían el rato pasado en Facebook como una pérdida de tiempo.

El buen o mal humor también podría diseminarse a través de las redes sociales, según investigadores de la Universidad de California que evaluaron la carga emocional de más de 1.000 millones de actualizaciones de estado de más de 100 millones de usuarios de Facebook entre 2009 y 2012.

ANSIEDAD

Un estudio publicado en la revista Computers and Human Behaviour(Computadoras y comportamiento humano) reveló que los individuos que decían usar siete o más plataformas diferentes de redes sociales tenían más del triple de probabilidades de mostrar síntomas de ansiedad severa que aquellas que solo usaban dos.

Sin embargo, no está claro que las redes sociales provoquen ansiedad ni, si lo hacen, cómo lo hacen.

DEPRESIÓN

Un trabajo que tomó como sujetos a más de 700 estudiantes encontró que los síntomas depresivos, como el bajo estado de ánimo o sentimientos de falta de autoestima y esperanza, estaban asociados a la calidad de las interacciones en línea.

Los investigadores hallaron que estos síntomas se daban en mayor medida en los usuarios que informaban tener más interacciones negativas.

Un estudio similar estableció en 2016, esta vez a partir de una muestra de 1.700 personas, que quienes usan más plataformas de redes sociales tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir depresión y ansiedad.

Sus autores sugirieron que los motivos de esto iban desde haber sufrido episodios de ciberacoso, una percepción distorsionada de las vidas de los demás y sensaciones como la de que el tiempo dedicado a las redes sociales es tiempo malgastado.

No obstante, los científicos están investigando cómo las redes sociales pueden utilizarse para diagnosticar la depresión, lo que podría ayudar a quienes lo necesitan a recibir antes un tratamiento.

SUEÑO

Los seres humanos acostumbrábamos a pasar las noches en la oscuridad, pero ahora estamos rodeados de luces artificiales día y noche. Los estudios han demostrado que esto puede inhibir la producción de una hormona llamada melatonina, que el cuerpo genera para facilitar el sueño.

La luz azul que emiten los celulares y las computadoras son consideradas las principales culpables.

En la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, le preguntaron en 2017 a un grupo de 1.700 personas de entre 18 y 30 años sobre sus redes sociales y sus hábitos de sueño.

Los responsables de la encuesta detectaron una relación entre las primeras y los trastornos de insomnio, y concluyeron que la luz azul de los dispositivos era una de las causas.

La frecuencia con la que accedían a las redes era el factor más determinante a la hora de predecir los problemas de sueño, más que el tiempo que los sujetos permanecían conectados, lo que llevó a los investigadores a hablar de una posible “obsesión por el chequeo” de las cuentas personales en las redes.

Hombre mirando su celular en la cama

ADICCIÓN

La adicción a las redes sociales no figura en el último manual para el diagnóstico de desórdenes mentales.

Y si la adicción a las redes existe, se trataría de una especie de adicción a internet, lo que sí es un trastorno catalogado.

En 2011, Daria Kuss y Mark Griffiths, de la Universidad Nottingham Trent, en Reino Unido, analizaron 43 estudios previos sobre el tema y llegaron a la conclusión de que la adicción a las redes sociales es un problema mental que “podría” requerir tratamiento profesional.

Una mujer ebria en Bristol, Inglaterra.

Se encontraron con que un uso excesivo iba asociado a los problemas en las relaciones personales, un peor rendimiento académico y una menor participación en comunidades reales y no virtuales.

También comprobaron que entre quienes podrían ser más vulnerables a las adicciones a las redes sociales se incluían los individuos ya enganchados al alcohol, los muy extrovertidos y quienes recurrían a ellas como medio para compensar sus escasos lazos con otras personas en la vida real.

AUTOESTIMA

Los sitios que albergan las redes sociales hacen que más de la mitad de sus usuarios sientan que no están a la altura, y, de acuerdo con un estudio llevado a cabo entre 1.500 personas por Scope, una organización en pro de los derechos de los discapacitados, la mitad de los encuestados de entre 18 y 34 años dijeron que les hacían verse como no atractivos.

Un estudio de 2016 de la universidad estadounidense Penn State indicó que ver las fotos de otras personas podría menoscabar la autoestima de los usuarios porque tienden a compararse esa otra gente que parece de lo más feliz en las redes.

Otro proyecto común de las universidades de Strathclyde de Iowa y Ohio mostró que las mujeres se comparan negativamente con las imágenes que de sí mismas toman y publican otras mujeres.

Chicas con sus teléfonos móviles.

Pero no son solo las selfies lo que puede minar la autoestima de los usuarios. Un estudio entre 1.000 usuarios suecos de Facebook reveló que las mujeres que pasan más tiempo en las redes se mostraban menos felices y confiadas.

BIENESTAR

En un estudio de 2013 los investigadores enviaron mensajes a los participantes cinco veces diarias durante 14 días, preguntándoles cómo se sentían y cuánto habían usado Facebook desde la recepción del último mensaje.

Cuanto más tiempo habían pasado en el sitio, peor se encontraban después. También se apreció una mayor caída de su satisfacción vital con el paso del tiempo.

Pero otro trabajo reveló que, para otras personas, las redes sociales pueden favorecer su bienestar. En general, los efectos de las redes sociales digitales en el bienestar de las personas son todavía ambiguos.

Esa es la conclusión a la que llegó el año pasado un equipo de investigadores holandeses. Con todo, estos científicos señalaron que hay evidencias más claras respecto a un grupo determinado de gente: las redes tienen un impacto más negativo en los individuos socialmente aislados.

Una mujer con su móvil en la calle.

RELACIONES

De acuerdo con las conclusiones de un pequeño estudio, solo la mera presencia de un celular puede interferir en nuestras interacciones, sobre todo, cuando estamos hablando de un tema importante.

Los investigadores de la Journal of Social and Personal Relationships (Revista de Relaciones Sociales e interpersonales) encargaron a 34 parejas de desconocidos que mantuvieran una conversación de diez minutos sobre algún hecho interesante que les hubiera ocurrido recientemente.

Cada pareja se sentó en una cabina privada. La mitad de esas cabinas tenían un teléfono sobre una mesa.

Libros alineados.

Quienes tuvieron un teléfono a la vista mostraron una respuesta menos positiva cuando después se les preguntó por su interacción con la persona con la que hablaron. Tuvieron conversaciones menos significativas y mostraron menos cercanía con su pareja que el resto de participantes en el estudio, en cuyas cabinas se había colocado un libro en lugar de un teléfono.

Las relaciones sentimentales tampoco son inmunes.

Expertos de la Universidad de Guelph, en Canadá, estudiaron en 2009 el comportamiento de 300 individuos con edades comprendidas entre los 17 y 24 años, centrándose en los celos que sentían cuando usaban Facebook y haciéndoles preguntas como: “¿Cuán probable es que te sintieras celoso después de que tu pareja añadiera a su muro una foto de una persona desconocida del sexo opuesto?”.

Las mujeres pasan mucho más tiempo en Facebook que los hombres y se muestran mucho más celosas cuando lo hacen.

Una joven en la cama con su móvil.

ENVIDIA

En un estudio en el que tomaron parte 600 adultos, en torno a un tercio de ellos dijeron que las redes sociales les inspiraban sentimientos negativos, mayoritariamente de frustración, y que la envidia era la razón de ello.

Esto lo provocaba la comparación entre sus vidas y las de otros, culpa, sobre todo, de las fotos de sus viajes que colgaban otros usuarios.

Sentirse envidioso ocasiona una “espiral de envidia”, en la que la gente reacciona a sus propios celos llenando sus perfiles de imágenes del mismo tono que los motivaron.

SOLEDAD

Un trabajo publicado el pasado año en la American Journal of Preventive Medicine(Revista Americana de Medicina Preventiva) observó a 7.000 sujetos de 19 a 32 años y comprobó que los que más tiempo pasaban conectados a las redes sociales tenían el doble de probabilidades de experimentar aislamiento social, lo que podía manifestarse en una falta de sentido de pertenencia, empatía con los otros y relaciones satisfactorias.

Un mayor uso de las redes sociales podría desplazar las interacciones cara a cara y hacer que la gente se sienta excluida en la vida real.

CONCLUSIONES

Quedan demasiados campos no lo bastante conocidos todavía como para extraer conclusiones definitivas.

Pero las evidencias apuntan en una dirección: las redes sociales afectan a las personas de manera diferente, dependiendo de condiciones preexistentes y de sus características personales.

El uso excesivo que algunos hacen es probablemente desaconsejable.

Pero sería erróneo afirmar que son definitivamente algo malo porque es innegable que han traído beneficios a nuestras vidas.

 

Fuente:

http://www.bbc.com/future/story/20180104-is-social-media-bad-for-you-the-evidence-and-the-unknowns

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PRINCIPALES CAUSAS DE PROBLEMAS EN LOS ADOLESCENTES

A. Dependencia mal canalizada de los adolescentes

Los padres enfrentan la importante tarea de ayudar a sus hijos a transferir su dependencia de ellos para que aprendan a depender de Dios. Si este cambio no se consolida en los primeros años de la adolescencia, los adolescentes buscan la satisfacción de sus necesidades en el alcohol, las drogas, los amigos, la moda, los deportes, el sexo, los autos, la ropa, la música, las buenas calificaciones y hasta en las religiones ritualistas. En vez de depender de Dios, dirigen mal su dependencia. Quedan atrapados, porque buscan las cosas correctas en los lugares equivocados.crisis02

La búsqueda de amor

• Los adolescentes con una dependencia mal canalizada dicen:

“No puedo vivir sin mis amigos”.

“Tengo que ser aceptado por el sexo opuesto”.

“Necesitan decirme que me aman”.

“Debo tener relaciones sexuales para sentirme amado”.

La búsqueda de reconocimiento

• Los adolescentes con una dependencia mal canalizada dicen:

“Tengo que salir con alguien bien parecido”.

“Tengo que destacar en los deportes”.

“Tengo que tener mi propio auto”.

“Tengo que ser el mejor alumno”.

La búsqueda de seguridad

• Los adolescentes con una dependencia mal canalizada dicen:

“Tengo que ser verdaderamente popular”.

“Tengo que encajar en el grupo”.

“Tengo que pertenecer al club social correcto”.

“Tengo que tener mis propias cosas”.

Búsqueda de amor

• Los adolescentes que dependen de Dios dicen:

“Necesito tener una relación personal con Jesús como Señor, Salvador y amigo”.

“Necesito darme cuenta que soy aceptado por Dios y que tengo su aprobación”.

“Necesito saber que soy amado por Dios tal como soy, sin importar nada más”.

“Necesito amigos cristianos que me expresen el amor de Dios de manera integral y tangible”.

“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado”. (Juan 15:12)

En busca de reconocimiento

• Los adolescentes que dependen de Dios dicen:

“Necesito saber que tengo un valor dado por Dios”.

“Necesito darme cuenta de que fui creado por Dios y que él tiene un propósito para mi vida”.

“Necesito comprender que Dios me dará más responsabilidades en la medida en que sea fiel en las cosas pequeñas”.

“Necesito confiar en que Dios va a trabajar a través de mí para llevar a cabo todos sus planes para mí”.

“Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece”. (Salmos 57:2)

En busca de seguridad

• Los adolescentes que dependen de Dios dicen:

“Necesito darme cuenta de que soy un hijo de Dios y de que pertenezco a la familia de Dios”.

“Necesito ser disciplinado y no ceder a la atracción del mundo, la carne y Satanás”.

“Necesito ver las verdades de Dios como límites benévolos”.

“Necesito comprender que el Señor nunca me dejará ni me abandonará”.

“En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos”. (Proverbios 14:26)

B. La raíz del conflicto interno de los adolescentes

A los niños se les dice lo que deben pensar y hacer, son dirigidos por las actitudes y acciones de sus padres. En la adolescencia, se desafía la autoridad paterna. Los adolescentes son fuertemente influenciados por las actitudes y acciones de sus compañeros. Rechazan la idea de que sus padres son poseedores de “la” verdad y comienzan a buscar su propia verdad. Para ellos es fundamental la aceptación y aprobación de otros.

Creencia Equivocada:

“Ser aceptado por otros es más importante que hacer lo correcto”. “Quiero vivir a mi manera según mi propia verdad”

Creencia correcta:

“Me gustaría ser aceptado por otros, pero a la vez quiero ser una persona de carácter, capaz de decir “no” cuando me pidan que haga algo incorrecto. Cristo vive en mí y mi vida estará completa si escojo su camino y verdad.

June Hunt, 100 Claves Bíblicas Para Consejería, vol. 7 (Dallas, TX: Esperanza para el corazón, 1990–2011), 6–8.

Crisis de identidad (parte 2)

II. CARACTERÍSTICAS

¿Qué sucedería si enfrentara una crisis de identidad? En cierta manera, sería como padecer amnesia, no sabe quién es, y no puede encontrar el camino de regreso a su casa. ¡Qué situación tan terrible! Su corazón está inundado de temor. Si no sabe quién es usted ni qué hacer consigo mismo, es necesario que sepa lo que Dios sí sabe acerca de usted. Él tiene todas las respuestas y también espera que usted le busque para que le dé las respuestas correctas.

“Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores”.siluetapersona255b1255d
(Salmos 34:4)

A. Conflictos emocionales internos

Los conflictos emocionales son comunes en todas las personas que están luchando por obtener su identidad personal, sin importar su edad. Esos sentimientos se relacionan íntimamente con los eventos externos así como con los pensamientos y preocupaciones internos.

• Ansiedad—“No sé en realidad quién soy”.
• Depresión—“No tengo esperanza para el futuro”.
• Duda—“Me siento fuera de lugar”.
• Timidez—“Nadie me acepta ni me ama”.
• Baja auto-estima—“Soy un bueno para nada”.

“¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?”
(Salmos 13:2)

B. Evidencia externa del conflicto

El conflicto emocional interno por obtener la identidad propia produce por lo general los siguientes patrones erráticos de conducta:10

• Actitudes y acciones que se oponen entre sí
• Dificultad para hacer un compromiso espiritual positivo
• Amistades no convenientes
• Incapacidad para tomar decisiones o se toman decisiones de manera impulsiva
• Rechazo de los valores familiares o la aceptación ciega de los valores de otras personas
• Lucha con la inmoralidad sexual
• Difícilmente puede establecer intimidad
• Demasiado problema para escoger una carrera
• Incapacidad para proponerse metas a largo plazo

“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.
(Santiago 1:8)

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III. CAUSAS

A. ¿Qué provoca la lucha de identidad?

Mucha gente está confundida acerca de quiénes son en realidad por falta de conocimiento y entendimiento de lo que la Biblia dice acerca de su identidad. El comportamiento es una manifestación de la identidad personal. Ésta queda determinada por la “familia” en que nacemos. En el ámbito espiritual, todos descendemos de Adán, nacimos en la “familia de Adán”. Nadie que ha nacido en la familia de Adán tiene la capacidad de vivir cómo Dios quiere que viva.

Es posible tener una nueva vida espiritual en la persona del Señor Jesucristo. Aceptarlo a él cómo Señor y Salvador personal significa que ha heredado una nueva familia y una nueva identidad “en Cristo”. Con esta nueva identidad se puede comenzar a desarrollar un carácter semejante al de Cristo. Decidimos confiar en él para que nos ayude a resolver nuestros problemas diarios.

“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”.
(1 Corintios 15:22)

• La familia de Adán

Toda persona ha nacido en la familia de Adán, se identifica con él y muestra un carácter como el de Adán. Él representa el punto de vista humanista.

—El que está en Adán cree que los seres humanos pueden controlar los eventos y las circunstancias de su vida.
—El que está en Adán cree que no hay una verdad absoluta; sino que todo es relativo.
—El que está en Adán cree que puede decidir cuáles serán sus propios límites morales.
—El que está en Adán piensa que el mayor propósito en esta vida es la auto-realización.

Estar en Adán significa que hemos heredado todo lo que él era.15
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
(Romanos 5:12)

• La familia de Cristo

Dios ha hecho posible que una persona pueda obtener una nueva identidad al sacarla de la familia de Adán y adoptarla en la familia de Cristo. Todo el que está “en Cristo” experimenta un nuevo nacimiento: “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). También recibe un nuevo corazón: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26). Puede conformarse al carácter de Cristo: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).

—El que está en Cristo percibe que es Dios quien tiene el control de los eventos y las circunstancias de la vida.

“Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo”. (Proverbios 16:4)

—El que está en Cristo es hecho libre por medio de la verdad.

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. (Juan 8:31–32)

—El que está en Cristo conoce los absolutos morales que se deben seguir para tener un comportamiento piadoso.

“Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos”. (Salmos 119:4)

—El que está en Cristo sabe que el propósito más importante en la vida es cumplir la voluntad de Dios.

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. (Mateo 7:21)

Estar en Cristo significa que heredamos todo lo que él es.16

“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”. (Gálatas 3:29)

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B. La raíz de los conflictos de identidad

Las personas que no son creyentes no se sienten satisfechas porque han decidido seguir en la familia de Adán… siguen luchando por suplir sus propias necesidades y vivir con sus propios recursos. Los creyentes también pueden estar insatisfechos por no entender que su identidad ahora se encuentra en la persona de Cristo. Quieren servir a Dios, pero siguen tratando de suplir sus necesidades con sus propios recursos.

CREENCIA ERRÓNEA:

“Mi identidad se encuentra en los papeles significativos y relaciones que tenga en mi vida. Estaré satisfecho cuando la gente me perciba como una persona de éxito”.

CREENCIA CORRECTA:

Estoy satisfecho al reflejar en mi vida la imagen de Dios permitiendo a Cristo vivir en mí y a través de mí. Mi identidad no se encuentra en los roles terrenales o relaciones que pueda tener, sino en la persona de Cristo.

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. (Colosenses 2:9–10)

ÁGUILAS Y PERDICES

Había una vez un aguilucho que cayó al suelo desde lo alto de un peñasco donde se encontraba su nido. El pequeño se encontraba dando vueltas en tierra cuando se topó con un grupo de perdices. Eran criaturas bondadosas y generosas, así que adoptaron al indefenso aguilucho bajo sus alas y le enseñaron todo lo que necesitaba saber para poder sobrevivir. Las tiernas perdices le enseñaron a buscar semillas para comer cuando sintiera hambre. Sin embargo, aunque la pequeña aguilita comía hasta estar llena, todavía sentía una extraña sensación de hambre dentro de su corazón.

Poco a poco fue creciendo, así que comenzó a agitar sus alas y a moverse con torpeza de un lado a otro. Por supuesto, se veía algo grotesco, y las perdices no podían evitar reírse de él. Sus alitas comenzaron a hacerse enormes y ridículas, él no podía mantenerlas pegadas a su cuerpo ni moverlas como lo hacían todos los demás. De hecho, cuanto más crecía, menos se parecía al resto del grupo. Mientras tanto, las hembras del grupo comenzaron a tener una preocupación maternal por lo raro de aquel extraño ser y al reprenderlo lo hicieron sentir más avergonzado y confundido.

Con frecuencia, el aguilucho en crecimiento veía hacia arriba y observaba a las águilas maduras elevarse muy alto por los cielos. Su corazoncito latía por el deseo de volar así, pero uno de sus amigos ancianos cacareaba diciendo: “¡No, no! ¡En realidad no es bueno que quieras ser como ellos! ¡Esos son unos buitres!” Derrotado y frustrado, el aguilucho creció hasta la madurez sin haber jamás levantado el vuelo. Trataba con todo su corazón ser una buena perdiz, pero era muy infeliz y no sabía por qué.

Un día que estaba caminando y paseando por la pradera, arrastrando sus enormes e inútiles alas, se encontró con un sabio búho que le preguntó desde su rama en el árbol: “¿Quién eres tú? ¿y qué estás haciendo?” El águila respondió: “Soy una pésima perdiz. He tratado tantas veces, pero nunca hago nada bien”. El viejo búho respondió: “Tu problema es que no sabes quién eres. Te has hecho como las perdices. Pero tú eres un águila y las águilas fueron creadas para volar por los cielos. Nunca serás feliz si sigues viviendo aquí abajo en la tierra”.

El águila abrió los ojos grandes como pudo y por primera vez supo quién era en realidad. Vio el propósito para el cual fue creado. Después se armó de valor para intentar hacer algo que nunca antes había hecho. Abrió sus alas de par en par y las agitó hacia la copa del árbol y luego hasta el cielo. Cuando lo vieron las perdices, comenzaron a cacarear llenas de asombro. Muchas pensaron que se iba a caer. Pero el águila abrió sus alas y se elevó con la corriente de aire. Nunca más necesitó mirar hacia atrás. El águila ahora podía hacer lo que debía hacer… porque por fin supo quién era en realidad.

Dios nos da una nueva identidad cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal. Junto con él hemos recibido “todo lo que pertenece a la vida y a la piedad” por medio del Espíritu de Cristo que mora en nosotros (2 Pedro 1:3–4). Con esa nueva identidad podemos desarrollar un carácter semejante al de Cristo si confiamos en él para enfrentar nuestros problemas cotidianos. Dios dice que “Cristo en nosotros” provee la habilidad sobrenatural de vivir como él quiere que lo hagamos.

June Hunt, 100 Claves Bíblicas para Consejería, vol. 56 (Dallas, TX: Esperanza para el corazón, 1990–2011), 3–7.

Crisis de identidad (parte 1)

I. DEFINICIONES

Si alguien le preguntara: “¿Quién es usted?” ¿qué respondería? Muchos hacemos una descripción de nosotros mismos diciendo lo que hacemos, por ejemplo: “Soy maestra”, o “soy contador”.2 Otras personas invierten años de sus vidas estudiando genealogías tratando de llegar a sus raíces para determinar quiénes son a través de su descendencia familiar. Pero una etiqueta no será lo suficientemente fuerte cuando una situación de vida o muerte nos obliga a ver dentro de nuestro ser para saber quiénes somos en relación con Aquél que nos creó.

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A. ¿Cuál es su identidad?

• La identidad de una persona está basada en las características singulares de ella.
• La identidad incluye el carácter interno y la conducta externa, que se distinguen de todos los demás.
• La palabra identidad proviene del vocablo latino ídem, que significa “lo mismo”.3
• La conducta visible de la persona es un reflejo consistente de cómo es su carácter interno. Esto es lo que conforma su identidad.

“Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre”. (Proverbios 27:19)

“Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre”.
(Salmos 139:13)

B. ¿Cuál es la diferencia entre su identidad interna y la exterior?

• La persona visible que es usted
—Cómo lo conocen los demás

a. Por su personalidad
b. Por sus máscaras, pretensiones y apariencia exterior
c. Por sus acciones

“Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta”. (Proverbios 20:11)

• La persona real que hay en ustedcaptura-de-pantalla-2016-09-12-a-las-4-55-35-p-m
—Cómo lo conoce Dios

a. Por su naturaleza básica
b. Por su carácter
c. Por su sistema de valores

“Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones”. (Proverbios 21:2)

C. ¿Qué es una crisis de identidad?

• Una crisis de identidad es un período difícil de transición, como sucede en la adolescencia o la media vida, cuando su yo visible entra en fuerte conflicto con su persona real, provocándole así mucho dolor, tristeza y el deseo de un cambio.5
—“¿Quién soy?”
—“¿Qué creo?”
—“¿Cuáles son los valores que deben regir mi vida?”
—“¿Qué quiero hacer con mi vida?”

“La necedad es alegría al falto de entendimiento; mas el hombre entendido endereza sus pasos”. (Proverbios 15:21)

• Una crisis de identidad es un período de profunda desilusión cuando su identidad se basa en un papel que ha jugado o una relación interpersonal que ha cambiado o que se ha roto.6
—Perder el trabajo
Su identidad era su profesión (un papel).
—Perder al cónyuge ya sea por muerte o por divorcio
Su identidad se encontraba en su cónyuge (una relación).
—El “nido vacío”
Su identidad era ser padre (un papel).
—Salir de un ambiente seguro
Su identidad se encontraba en sus amigos y familiares (una relación).
—La aparición de una incapacidad física
Su identidad era su habilidad de hacer algo (un papel).
—Perder a un amigo íntimo
Su identidad era un compañero amado (una relación).
—Una pérdida económica
Su identidad se encontraba en su estatus social (un papel).

“¿No es así que ni aun a mí mismo me puedo valer, y que todo auxilio me ha faltado?” (Job 6:13)

identidad

• Esa crisis de identidad puede ser una forma muy grave de confusión producto de un trauma en la niñez o por abuso sexual.

—Homosexualidad
(rechazar la sexualidad dada por Dios)
—Vestir en forma extraña o travestismo
(adoptar una identidad diferente para sentirse aceptado)
—Mentalidad de víctima
(sentirse sin valor en sus relaciones interpersonales)
—Desórdenes disociativos:

Amnesia:
(pérdida temporal de la memoria)
Fugarse:
(comenzar una nueva vida con una nueva identidad)
Desorden de personalidad múltiple:
(adoptar dos o más personalidades para lidiar con las demandas de la vida)

June Hunt, 100 Claves Bíblicas para Consejería, vol. 56 (Dallas, TX: Esperanza para el corazón, 1990–2011), 1–3.

Cómo vencer las preocupaciones – Segunda Parte

 Venciendo las angustias

 Ahora bien, regresemos a Mateo 6 para descubrir la alternativa que nos da Jesús con respecto a las preocupaciones. ¿Cómo podemos vencer las angustias en cuanto al futuro? ¿Cómo se puede vivir sin ninguna preocupación? ¡Es imposible! Tú preguntas, “¿Cómo puedo olvidar las preocupaciones?” La respuesta a esta pregunta es la llave al problema de las preocupaciones. Cristo no nos pide que dejemos de sentir urgencia. Nos dice que dirijamos nuestra urgencia hacia otra cosa. Nuestra preocupación no debe ser dirigida hacia mañana, porque esto sólo nos parte en dos.

Si has puesto en manos de Dios tus mejores planes, puedes dirigir tu atención a otra cosa que no sea mañana. Ya no tienes que afligirte sobre el futuro, y puedes dirigir tus esfuerzos, tus energías y todo lo que tienes hacia hoy. Esta es la llave que cierra la puerta a la angustia, y abre la puerta de la paz: concéntrate en hoy.

esclavo-esclavitudConcentrarse fuertemente en algo es una actitud correcta, no equivocada. Toda emoción que Dios nos ha dado tiene un uso correcto en el momento correcto. Cada emoción puede ser positiva cuando se usa correctamente, acorde con los mandamientos y principios de la Palabra de Dios. Pero cada emoción puede usarse equivocadamente también. Interesarse fuertemente (sentir ‘urgencia’ con respecto a alguna cosa) es una habilidad dada por Dios para movilizar las energías de cuerpo y mente para resolver un problema. Pero cuando enfocamos estas energías en el futuro, el propósito de soltar las energías químicas y eléctricas del cuerpo es frustrado, porque se derraman en el cuerpo pero no pueden usarse. No pueden convertirse en acción, porque es imposible hacer algo sobre el futuro. La preocupación activa una energía que no se usa, y en algunos casos los químicos producidos producen úlceras del estómago y otros síntomas físicos.

Pero si te enfocas en el día de hoy, las energías no son desperdiciadas, sino que pueden usarse. Tu preocupación será útil, tus energías podrán ser usadas al servicio de Jesucristo para resolver los problemas en lugar de preocuparse por ellos. Tú puedes hacer algo respecto a los problemas porque los tienes a mano, estás tratando con la realidad concreta.

 La preocupación y la pereza

¿Sabes que la Biblia señala que muchas de las personas que se preocupan son perezosas? Pues, esto es lo que Jesús mismo le dijo a uno que se afligía con respecto al futuro, y quería excusarse de sus responsabilidades a causa de sus preocupaciones. Pero Jesús dijo que era un caso de mera pereza. En Mateo 25 Cristo relató la historia de tres siervos a quienes se les dio dinero para invertir. Cuando regresó su señor, inquirió acerca de sus ganancias. Al que se le dio más, había duplicado su inversión, y el segundo hizo lo mismo. Pero el tercero confesó que había escondido su dinero en un hueco en la tierra. Cuando volvió el señor, el siervo sacó el dinero se lo llevó diciendo, “Aquí está lo suyo, señor. Lo enterré porque tenía miedo” (Mateo 25:25). El siervo se preocupó de las posibles consecuencias de invertir el dinero. Se preocupaba y se afligía hasta que quedó paralizado. Se preocupaba en lugar de trabajar. Y su señor le dijo, “Siervo malo (nótese que es pecado preocuparse por el futuro) y negligente… debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses” (Mateo 25:26, 27). Jesús le dice en otras palabras, “Debieras haber hecho por lo menos lo mínimo, y ni eso hiciste. Tú eres un siervo perezoso”.

La persona preocupada no puede hacer nada porque está ocupada preocupándose por los problemas de mañana. Termina haciendo nada. Tú no puedes hacer nada con los problemas desconocidos de mañana. La angustia sobre mañana es como la persona que se balancea en una mecedora: gasta energía sin ir a ningún lado. Pero con respecto a los problemas de hoy, algo siempre se puede hacer (ver 1 Corintios 10:13). En última instancia, aunque no puedes cambiar el problema, por el poder del Espíritu Santo puedes cambiar tus actitudes con respecto a los problemas. Si nada más cambia, tú puedes cambiar. De modo que siempre hay algo que se puede hacer.

 Una solución práctica

Hay un procedimiento sencillo que puedes utilizar cuando te encuentras preocupándote en lugar de trabajar. Cuando sientes que la angustia se te está subiendo, siéntate inmediatamente y escribe las siguientes tres preguntas en una hoja de papel, dejando espacio debajo de cada una para llenar después:

1.      ¿Cuál es el problema?

2.      ¿Qué quiere Dios que yo haga con él?IM000385.JPG

3.      ¿Cuándo, dónde y cómo debo comenzar?

A veces el solo hecho de apuntar el problema te conduce a la solución. Cuando defines el problema, debes comenzar de inmediato a buscar una solución en las Escrituras. La pregunta es: “¿Cómo puedo enfrentar este problema para la gloria de Dios?” No te conformes con buenas soluciones e ideales nobles. En cambio, comienza a trabajar. Fija un horario para tu trabajo, y ataca la tarea más difícil primero. No olvides el ejemplo de Abraham, “se levantó temprano” cuando Dios le dio la tarea horrenda de sacrificar a Isaac, su único hijo, a quien amaba (Génesis 22:3). Ahí tenemos la solución de Dios para la preocupación.

 

BIBLIOGRAFÍA: Jay Adams, Cómo Vencer las Preocupaciones (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2011), 16-31. ADAPTADO POR: www.poder1844.org

Cómo vencer las preocupaciones – Primera Parte

¿No te parecería fantástico que otro pudiera encargarte de tus preocupaciones? Pues, la Biblia dice que esto es posible. De hecho, Dios invita a todos sus hijos a echar todas sus ansiedades sobre él (1 Pedro 5:7). Y lo mejor de todo, no te cuesta ni un centavo. Dios se ofrece para tomar todas tus preocupaciones sobre sí mismo. Y dado que Dios recibe nuestras ansiedades, y que nos ha mandado no preocuparnos, quiere decir que toda preocupación es pecado. Dios nos dice constantemente en la Biblia que no nos preocupemos. Cuando desobedecemos su Palabra, es pecado. La preocupación probablemente es el pecado más común de nuestros tiempos.

Los efectos de la preocupación

Las preocupaciones pueden causar úlceras en el estómago, drenar la vitalidad, y enviarnos a una muerte prematura. Nos convierte en personas incapaces de manejar los problemas de la vida. El preocuparse muestra falta de fe en Dios, y nos impide de asumir nuestra responsabilidad en Frustrated Woman at Computer With Stack of Paperservir a Cristo Jesús. La preocupación es pecado.
Tal vez estás permitiendo que las angustias te impidan vivir una vida de fidelidad a Cristo. ¡Tal vez te preocupas por tus preocupaciones! Y lo que quieres saber es, ¿qué se puede hacer al respecto? ¿Qué dice la Biblia sobre cómo vencer este pecado? Pues, la Biblia dice que lo puedes vencer, ¡con seguridad!

La preocupación aflige a muchos Cristianos. Felipe, un ingeniero, tenía la tarea de construir un edificio grande. Era una tarea mucho más grande que todos los trabajos anteriores, con muchas dificultades. Comenzó a preocuparse sobremanera. Los contratistas y los subcontratistas estaban peleando entre sí. Los electricistas y los carpinteros no se ponían de acuerdo. Las fechas tope no se estaban cumpliendo. Todo el día y todos los días Felipe se preocupaba, y entre más se afligía menos podía hacer. Ya no era capaz de manejar los detalles de cada día. Comenzó a decirse cada día, “Ya no puedo, es demasiado”. Hasta por fin, un día se levantó de su escritorio y salió de su oficina. Como Felipe era Cristiano, fue a buscar consejo. Y fue con base en la Palabra de Dios que encontró la respuesta a sus angustias.

La esencia de la preocupación

¿Qué es la preocupación? En la Biblia, generalmente se traduce como ‘angustia’, o ‘ansiedad’. Se debería traducir como ‘preocupación’ para que entendamos en nuestros términos lo que Dios nos está diciendo. El término griego en el Nuevo Testamento significa “dividir, romper, o partir en dos”. Este término señala los efectos de las preocupaciones, es decir, lo que produce en nosotros. Pero en sí, la preocupación es una ansiedad en cuanto al futuro. Es una aflicción con respecto a algo sobre lo cual no podemos hacer nada, y ni siquiera podemos tener seguridad en cuanto a ello. Es por eso que nos parte en dos. Cuando uno se preocupa, mira hacia el futuro. Pero el futuro aún no ha llegado. No hay nada concreto que tú puedas agarrar, y no hay nada que se pueda hacer sobre ese futuro. La persona angustiada no puede hacer nada sobre el futuro, ni siquiera sabe cómo se ve el futuro. Nadie fuera de Dios conoce el futuro en su forma verdadera. La persona ansiosa primero se imagina que el futuro será así. Pero al momento piensa que tal vez será otra cosa. Y como no puede saberlo a ciencia cierta, lo parte en dos. De acuerdo a la Biblia, la preocupación es afligirse sobre lo que no se sabe y lo que no se puede controlar, y esto nos rompe en dos. La pregunta es, “Si esta es la esencia de la preocupación, ¿qué puede hacer al respecto?

Escuchemos a Jesús —él tiene la respuesta. Dice, “No se preocupen” (Mateo 6:31). Pero Jesús no deja el asunto ahí, sino que explica cómo vencer la angustia. En este pasaje Jesús concluye una discusión vital respecto a la tendencia de afligirnos por las necesidades de la vida con las siguientes palabras: “Así que, no os afanéis (no se preocupen) por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán” (Mateo 6:34). Jesús aquí nos aclara que el problema de la angustia es que proviene de un enfoque incorrecto de la vida. Jesús dice que es incorrecto dejar que los posibles problemas de mañana nos partan en dos hoy.

Cristo hace un contraste entre dos días: “No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su afán”. En estas palabras tenemos la respuesta de Dios a las preocupaciones. Cada día tendrá suficientes problemas. Tú no debes enfocar tu mirada en los problemas de mañana ¡porque hay suficientes problemas hoy como para ocuparnos! Mañana pertenece a Dios. Mañana está en sus manos. Cuando nosotros intentamos tomar mañana, intentamos quitar lo que le pertenece a él. Los pecadores desean tener lo que no es de ellos, y así se destruyen a sí mismos. Dios solamente nos ha dado el día de hoy. Dios prohíbe que nos preocupemos de lo que podría suceder. Esto está en sus manos enteramente. El hecho trágico es que las personas que se preocupan mucho no sólo desean lo que les es prohibido, sino que se niegan a usar lo que se les ha dado.
imagesCAMF7LZ7¿Es malo planear para el futuro?

Antes de proceder, hay un punto que debemos destacar: Cristo no se opone a la planificación para el día de mañana. Cristo no se opone a pensar en mañana o prepararse para el futuro. Lo que prohíbe son las preocupaciones, la angustia que nos lleva a llorar. No hay nada en Mateo 6 que prohíba la planificación para el futuro.

Las palabras de Santiago son vitales para comprender todo esto (Santiago 4:13ss). Algunos han malentendido este pasaje, interpretándolo como si Santiago estuviera en contra de todo tipo de planificación. Pero esto es exactamente lo contrario del sentido del texto. Es más, en este pasaje Santiago nos está explicando cómo debemos hacer planes. Lo que prohíbe son los planes incorrectos, y nos muestra cómo planificar de la manera que agrada a Dios. Planificar y preocuparse son dos cosas muy diferentes.

¿Cómo debemos planificar entonces? Santiago nos responde así, “Deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala”. Ahora podemos ver la gran diferencia. Santiago nos dice que debemos hacer planes sin preocuparnos. Es imposible no planear, pues siempre estamos haciendo algún tipo de planificación. Pero debe ser sin angustia. La persona que se preocupa actúa como si tuviera el futuro en la palma de su mano. Es arrogante. Santiago dice que debes presentar tus planes ante Dios y decir, “Señor, he intentado hacer mis planes lo mejor posible, según tu voluntad revelada en la Biblia. Pero yo sé que sólo tú eres soberano, y someto mis planes a ti. Sea hecha tu voluntad”.

Como Cristiano, sabes que tu vida pertenece a Dios por el mero hecho de ser su criatura. Pero también has sido comprado por precio, el precio de la muerte de Jesucristo, él que dio su vida para redimirte del pecado y la muerte eterna. El próximo respiro está en sus manos. De modo que debes decirle a Dios, “Te traigo mis planes para que los revises y los corrijas”. Cuando planificas de esta manera, llevando tus planes a Dios para ser revisados (y negados si fuera el caso), aceptando gozosamente la voluntad de Dios, entonces estás planificando como dice Santiago. ¿De qué te tienes que preocupar cuando realmente pones tus mejores planes en la mano de Dios?

 
BIBLIOGRAFÍA: Jay Adams, Cómo Vencer las Preocupaciones (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2011), 4–16.

CÓMO SALIR DE LA DEPRESIÓN – Parte 2

Tratando la depresión

Aunque la depresión es algo muy debilitante, y bastante común entre los cristianos y los no —cristianos, no es un problema tan difícil como de cansadoprimeras aparenta ser. Lo que usted debe reconocer es que la depresión es el resultado de una falla en su dominio propio y la disciplina personal. Un fruto del Espíritu Santo es la disciplina personal de buscar obedecer la Palabra de Dios, buscando agradar a Dios en vez de cumplir sus propios deseos (Gálatas 5:23). Este es el meollo del asunto. “Pues, no entiendo. Si espera que yo capte todo eso, tiene que explicarse mejor”. Por supuesto. Yo estaba definiendo los términos generales antes de llegar a lo específico, porque quiero que entienda lo más básico antes de proceder. Pero hablemos concretamente. Los que son especialmente vulnerables a la depresión son las personas que deben fijar su propio horario, como por ejemplo las amas de casa, los predicadores, y los que trabajan en lo propio. Las personas que tienen trabajos con horarios fijos, y tienen sus tareas más o menos programadas, rara vez caen en depresión. La razón de esto es que su trabajo no depende del dominio propio ni de la disciplina personal a tal grado como sí se necesita en las otras vocaciones. Los que tienen horarios fijos y tareas programadas rara vez se atrasan en su trabajo. Pero la persona que debe fijar su propio horario, y debe ejercer el dominio propio, enfrenta otro desafío. Vivimos en una cultura que no enfatiza el dominio propio. De modo que es fácil atrasarse en el trabajo, y comenzar el descenso a la desesperación y depresión al obsesionarse con los atrasos, y al olvidarse de sus obligaciones. Al desorganizarse su horario, se atrasa más en sus obligaciones, las cuales se acumulan, y rápidamente va rumbo al camino que lleva a la depresión. Si le agregamos algún otro factor tal como los siguientes, obtiene la receta perfecta para una olla espesa de depresión:

Factores adicionales que pueden producir la depresión cuando acompañan la falta del dominio propio

* Una enfermedad.

* Algún pecado no confesado.

* Alguna decepción fuerte en la vida.

* La falta de manejar estos atrasos de la forma que Dios manda.

* Una tendencia de seguir las emociones o los sentimientos en lugar de cumplir las obligaciones.

* La participación con otras personas que alimentan el sentido de ser víctima.

Dios nos ha hecho de manera que cuando fallamos en el manejo de nuestras responsabilidades, nuestra consciencia dispara emociones negativas. Si no le hacemos caso inmediatamente, tarde que temprano llevará a la depresión. David miraba la depresión como una advertencia de Dios cuyo propósito era llevarlo al arrepentimiento y hacia un cambio de actitud o de conducta: “Día y noche se agravó sobre mí tu mano” (Salmo 32:4).
La culpa que acompaña la depresión proviene de la falta de manejar el problema de la forma que Dios especifica. Si intentamos suprimir nuestra conciencia o este sentido de culpa por algún otro método, sólo empeoramos nuestra culpa y los sentimientos dolorosos, y el ciclo se hace peor y peor. Algunos métodos modernos para acallar nuestros sentimientos de culpa son los siguientes:

* Métodos comunes para silenciar nuestra conciencia

* Pastillas para controlar la depresión

* Terapia que incluye golpes eléctricos

* Yoga

* Expulsión del “demonio” de depresión
Sacando la raíz de la depresión

Un buen comienzo para tratar la depresión es reconocer que la raíz de donde ella proviene es renunciar a las obligaciones cuando se enfrenta alguna dificultad. En 2 Corintios 4:8 Pablo dice “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados”. Hubo muchas oportunidades en que Pablo se encontraba con terribles dificultades y oposición. Hubo circunstancias en las cuales Pablo no sabía qué hacer. Estaba atribulado y en apuros. Pero nunca llegó a la depresión. En todo tiempo Dios le ayudó a Pablo a atravesar cada dificultad sin desesperarse. Tuvo atrasos, pero Pablo no permitió que estos atrasos impidieran su claro llamado a seguir adelante. No se desesperó, ni renunció al trabajo que Dios le había dado. Se sentía mal, pero no deprimido. La persona en depresión no sólo se siente mal, sino que también renuncia a sus obligaciones.
La diferencia entre sentirse “afligido” y la “depresión” es de mucha importancia entender la diferencia entre sentirse perplejo, desanimado, débil, o aún culpable y la depresión. Toda persona, incluyendo el apóstol Pablo, se ha sentido desanimada, en algún momento se ha sentido debilitada y muy mal. A todos nos pasa.

Pero esto no es depresión. La depresión viene cuando no manejamos correctamente el desánimo, la culpa o la aflicción física. La depresión viene cuando permitimos que los sentimientos asociados con las aflicciones de la vida nos impidan cumplir con nuestros deberes. Cuando seguimos nuestros sentimientos en lugar de cumplir las obligaciones que tenemos para con Dios y nuestro prójimo, somos culpables de pecado y esto nos hace sentirnos peor aún. Cuando añadimos estos sentimientos de culpa a los sentimientos dolorosos que ya tenemos, nos sentimos peor todavía, y menos dispuestos a hacer nada. Si seguimos a estos sentimientos de fracaso —y se hace más fácil cada vez— disparamos un ciclo infinito que conduce a la depresión. Ahora puede ver lo que yo quería decir con que la depresión es cíclica. “Tiene razón —así es mi depresión—. Sólo se hace peor y peor”.mujer_0

Correcto. Mientras usted sigue sus sentimientos cuando le dicen que “usted no puede” hacer lo que sabe que debe hacer, entonces usted no cumple sus deberes y como consecuencia se hunde más y más en el hoyo de la depresión, haciendo menos y menos, reducido a dar vueltas por la casa, quedarse en cama, o ver televisión. ¿Suena familiar? “Sí, me suena. Pero ¿qué puedo hacer? Una cosa es describir el problema. Otra cosa es superarlo”. De acuerdo. Pero es importante comprender la dinámica en su vida para poder echar mano a la solución correcta. Yo he notado que la depresión proviene de manejar mal una situación que le hace sentirse mal. Los primeros sentimientos dolorosos tal vez venían de algún pecado, o sencillamente de que cayó enfermo y se acumuló mucho su trabajo y se siente abrumado. Tal vez la ropa para planchar se hizo una montaña, o los papeles se acumularon mucho en su escritorio. Sea lo que sea el problema específico, una cosa es de suma importancia: en lugar de hacer lo que debiera de haber hecho, usted cedió a sus sentimientos esperando que luego tendría más ganas de hacer aquello. Ya usted escogió el camino hacia la depresión. La llave para evitarla, entonces, es esta: no siga sus sentimientos cuando sabe que tiene una responsabilidad que cumplir.
Cumpla su deber en contra de sus sentimientos. Cuando usted hace esto —aunque al principio sea sin “ganas”— usted lo va a hacer porque sabe que esto agrada a Dios. Y usted se dará cuenta de que con el tiempo sus sentimientos también cambian. Dios le va a dar un sentimiento de satisfacción, y luego entusiasmo hacia aquello que antes usted temía. Usted no debe esperar hasta que tenga ganas de realizar la tarea, o tal vez nunca lo hará. Tampoco debe enfocarse en sus sentimientos —si tiene ganas o no— usted no puede cambiar sus sentimientos automáticamente. Haga lo que Dios quiere que haga —tenga ganas o no—. El cambio de sentimientos será el resultado que Dios da con el tiempo. Este es el secreto para combatir la ola de depresión que amenaza con hundirlo. No hay otra forma.

“¿Me está diciendo que si yo hago lo que Dios quiere que haga, sólo para agradarle a él —aunque no tenga ganas— Dios promete bendecir y fortalecerme, y aún cambiar lo que siento?” !Así es! Para decirlo en pocas palabras, haga lo siguiente:

1. Haga una lista de todas las cosas que usted ha descuidado porque no tenía ganas de hacerlas.

2. Ahora comience a hacerlas para agradar a Dios y cumplir con otros que dependen de ud. (como su cónyuge, familia, jefe, compañero de cuarto, etc).

3. Siga cumpliendo con su trabajo no importa cómo se sienta, hasta que vea la tarea cumplida. Tendrá un cambio en sus sentimientos. La ola de depresión disminuirá. Si usted es ama de casa, vaya, limpie su casa, comience a alistar las comidas de nuevo, levántese en la mañana para despedir a su esposo y a sus hijos. Si usted es vendedor, deje de inventar pretextos, saque su lista de nombres, alce el teléfono y haga las llamadas necesarias. Luego salga de la casa y realice todas las visitas hasta terminarlas. Si usted trabaja en lo que sea, usted sabe lo que debe de hacer. No espere hasta luego, pensando que tendrá más ganas después. No posponga sus deberes hasta “un mejor momento”. Lo que puede hacer ahora mismo, hágalo. No espere otra hora más.

Pensando en el futuro

Una vez que haya salido de la crisis, piense en el futuro. Usted puede evitar la depresión en el futuro de la misma forma en que salió después de haber caído en ella: haciendo lo que Dios le pide en cada etapa de su vida tenga ganas de hacerlo o no. Usted debe organizar su vida en el futuro, y guardar una disciplina de vida, no importa cómo se sienta. Pida ayuda a su pastor o a algún líder de su iglesia si necesita ayuda en organizar su horario. Tal vez esta persona puede ayudarle a guardar su horario durante un período de tiempo hasta que usted se acostumbre a guardarlo por sí mismo. Esta es una forma de “estimularnos al amor y a las buenas obras” (Hebreos 10:24). Dios mismo planea y organiza su trabajo. Usted, creado a la imagen de Dios, no puede vivir su vida sin el orden y la disciplina de planear un horario y fijar prioridades. Cuando usted planea bien su día, ya no va a tener tiempo de pasar largas horas en el teléfono quejándose de esto o aquello, o sentado tomando café con alguien perdiendo el tiempo cuando debe estar trabajando. !El café vendrá como dulce recompensa al finalizar sus deberes!

Conclusión

Ahí está. Ya usted sabe cómo salir de la depresión y cómo no volver a caer en ella.
Permítame resumir una vez más con otras palabras:

1. Confiese su pecado de no asumir sus responsabilidades, junto con cualquier otro pecado que no haya confesado.

2. Comience a hacer lo que Dios manda para agradarle a él, no importa si tiene ganas de hacerlo o no.

3. Maneje bíblicamente lo que causó sus sentimientos de fracaso o culpa al principio. Esto puede haber sido algún pecado, o bien otro desánimo producido por circunstancias en su vida.

4. Evite a las personas que no le ayuden a manejar su problema bíblicamente.

Planifique su día de trabajo, y siga su plan, no sus sentimientos.
Que Dios le bendiga en sus esfuerzos por agradarle a él y ser una bendición para otros. Dios le promete a todo cristiano su ayuda en Cristo Jesús:

“Despojémonos del pecado y todo peso que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Cristo, Autor y Consumador de la fe” (Hebreos 12:2).
by Jay Adams, Cómo Salir De La Depressión (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2012), 14-33. Adaptado por http://www.poder1844.org

CÓMO SALIR DE LA DEPRESIÓN – Parte 1

SIN ESPERANZA? TAL VEZ USTED NI SIQUIERA tiene deseos de leer este artículo. Seguramente no le va a gustar si está enfrentando una depresión en este momento. Usted tal vez está pensando. “¿Qué sentido tiene intentar otra cosa?” “De todos modos, nada ha servido hasta el momento”. Antes de cerrar este página, quisiera decirle una cosa que espero permanezca con usted. Espero que lo que le voy a decir le impulse a tomar estas páginas de nuevo y terminar de leer lo que tengo que decirle. Lo que quiero decirle es esto: Hay esperanza para usted; su depresión puede ser vencida —no sólo por ahora, sino para siempre—.

Depressed Businessman Sitting on StairsEn este artículo quiero compartir con usted cómo puede salir de la depresión y no volver a caer en ella. Si usted sigue leyendo hasta el final de este párrafo, leerá que cientos de personas tan deprimidas como usted, han encontrado la salida. Y si usted continúa leyendo hasta el final de este folleto, descubrirá que lo que aquí se encuentra no es nada complejo, no requiere de mucho tiempo, y nunca falla. La razón por la cual puedo hacer estas declaraciones atrevidas es porque la forma de salir de la depresión no es un invento mío ni de ningún otro hombre, sino que es dada por Dios mismo. Es por esto que existe la esperanza. Hay esperanza porque al fin usted ha llegado a la conclusión de que ninguna otra cosa funciona. Y estoy totalmente de acuerdo. Hasta ahora usted no ha tomado el camino trazado por Dios. ¿No cree que es hora de considerar lo que Dios tiene que decir? “¿Cuál es el truco?” se preguntará. Si con la palabra “truco” se refiere a condiciones para salir de la depresión, déjeme decirle que hay tres:

1. Usted debe conocer a Dios personalmente antes de que pueda esperar que él le ayude.

2. No debe tener como meta principal aliviar su depresión, sino que la meta principal debe ser agradar a Dios y hacer lo que él diga.

3. Debe estar dispuesto a hacer exactamente lo que él diga, no importa su estado emocional.

Estas son las condiciones; me parece que puede cambiar esa palabra por cualquiera de estas: formas, maneras, vías, opciones. Ahora, si con la palabra “truco” usted quiere decir otras condiciones ocultas que no serán reveladas hasta después, le aseguro que no hay ninguna. La depresión puede ser vencida siguiendo las directrices de Dios y con el poder que Dios da por medio de su Espíritu Santo para que aquellos que conocen a Dios puedan seguir su Palabra. “Está bien”, dice usted, con alguna reserva y precaución. “Hábleme acerca de eso. Voy a oírle, pero no voy a levantar demasiado mis expectativas. Le voy a oír, pero no quiero que mis esperanzas sean otra vez despedazadas dentro de poco. Me duele demasiado. Ya me ha pasado una y otra vez. Y déjeme comenzar con uno de esos trucos —usted les dice “condiciones”—: ¿Qué quiere decir usted cuando insiste en que yo debo conocer a Dios? No comprendo eso”.

Conocimiento de Dios

Me alegra que usted haya tocado este asunto desde el puro comienzo, porque es algo fundamental. Todo depende de este punto. Usted nunca debe usar a Dios como un mago para obtener algo que usted quiera. Tampoco debe usar la Biblia como si diera alguna técnica mágica para obtener sus propósitos. Es verdad que Dios da principios y métodos en las Escrituras que cambian vidas. Pero estos principios no funcionan de manera mecánica sin su bendición. Esto significa que usted necesita esta bendición antes de comenzar. Para recibir esta bendición, necesita una relación íntima y personal con Dios. “Creo que aún no entiendo”. Está bien, déjeme explicarlo. Usted y yo, al igual que todos los demás seres humanos que han nacido en este mundo —con la excepción de Jesucristo— hemos nacido como pecadores. Nuestros padres eran pecadores, y sólo pudieron engendrar pecadores. Sus hijos, al igual que usted, nacen como pecadores. La Biblia enseña que “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Cuando Dios dice “todos”, quiere decir “todos”. Y esta verdad la vemos por todas partes. Usted nunca ha conocido a una persona perfecta. Y es aquí donde está el problema. Dios es un Dios santo. Dios mora en perfecta justicia. Pero nosotros por ser pecadores somos indignos de vivir con Dios y nos hemos alejado de Dios llegando a ser sus enemigos porque rehusamos obedecer sus mandamientos. Dios ha dicho: “No mentirás”, pero todos hemos mentido. Dios dijo “No robarás”, pero no hay nadie que no haya robado, interrogantes21comenzando cuando éramos niños y tomamos alguna galleta sin que nuestra madre lo supiera. “Desobedecer” significa también que nos hemos colocado bajo una sentencia, porque Dios no sólo es santo, sino que es el juez justo de todas sus criaturas. Y Dios ha juzgado que debemos sufrir la pena por nuestros pecados. Sin embargo, siendo un Dios de misericordia, ha provisto perdón para nuestros pecados en Jesucristo. Los que nunca han sido perdonados por Dios “están destituidos de la gloria de Dios”, aquella gloria que Dios compartirá con los que le conocen. A esto me refiero. “Pero, ¿cómo se llega a conocer a Dios?” Por medio de la fe en su hijo, Jesucristo. Lo que quiero decir es esto: ya que nosotros no podemos librarnos de nuestros pecados, Dios en su misericordia proveyó perdón al enviar a su propio hijo para morir en el lugar de los pecadores culpables, tomando sobre sí el castigo que ellos merecen. Cuando uno llega a reconocer que merece un castigo terrible a causa de sus pecados y la santidad de Dios, y cuando se arrepiente verdaderamente de su vida rebelde, y cuando abraza a Jesús quien murió en la cruz, entonces Dios lo salva del castigo eterno. Dios ya no lo tiene por culpable, y lo acepta como amigo. Ahora Dios ya no es su juez, sino su Padre celestial. Y los que conocen a Dios de esta manera, Dios les confirma las promesas hechas en la Biblia. Pero estas promesas no pertenecen a cualquiera, sino sólo a los que han sido reconciliados con Dios de la forma que Dios determinó en Cristo, y revelada en las Escrituras. Para leer más sobre esto, puede buscar los siguientes pasajes en la Biblia: Efesios 2:8, 9; Juan 3:16; Romanos 4:4, 5. Si todavía no comprende, puede consultar con la persona quien le dio este folleto, un pastor Cristiano, o el distribuidor.

Pero asumamos que ha depositado su fe en Cristo Jesús, y que conoce a Dios como su Salvador y Señor, y aun así está bajo la carga de la depresión. Recordemos lo que dije anteriormente —el conocimiento de Dios es una condición para ser librado de ella—. Pero no dije que el conocimiento de Dios automáticamente resuelve el problema. Así que, procedamos.

 
by Jay Adams, Cómo salir de la depressión (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2012), 3–14. / Adaptado por http://www.poder1844.org

EL SUICIDIO – Una solución falsa que viene del engañador

El suicidio es una acción de quitarse voluntariamente la vida. Y muchos creen que es una salida perfecta pero se engañan porque el suicidio no es la solución. En la Biblia encontramos casos de personas que se suicidaron, tal el caso de Saúl, de Ahitofel, de Zimri, de Sansón y de Judas Iscariote, pero estos casos no son un ejemplo a seguir sino un ejemplo a evitar.

En el Perú durantes las fiestas de Navidad y fin de año constituyen fechas en que suele incrementarse las tasas de suicidios por sentimientos de soledad, desesperanza y pobreza de espíritu. En el caso de los niños, las bajas notas, el perder el año escolar, el maltrato excesivo o el temor al castigo por parte de los padres, les llevan a tomar una determinación fatal.

¿Cuáles son los indicios frente al suicidio?

Los padres deben estar conscientes de las siguientes señales que pueden indicar que el adolescente o cualquier persona está contemplando el suicidio:

  • cambios en los hábitos de dormir y de comer,
  • retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales,
  • pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones,
  • actuaciones violentas, comportamiento rebelde o el escaparse de la casa,
  • uso de drogas o de bebidas alcohólicas,
  • abandono poco usual en su apariencia personal,
  • cambios pronunciados en su personalidad,
  • aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la calidad de su trabajo escolar,
  • quejas frecuentes de síntomas físicos, tales como: los dolores de cabeza, de estómago y fatiga, que están por lo general asociados con el estado emocional del joven,
  • poca tolerancia a los elogios o los premios.

El adolescente que está contemplando el suicidio también puede:

  • quejarse de ser una persona mala o de sentirse “abominable”,
  • lanzar indirectas como: “no les seguiré siendo un problema”, “nada me importa”, “para qué molestarse” o “no te veré otra vez”,
  • poner en orden sus asuntos; por ejemplo, regalar sus posesiones favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles o cosas importantes, etc.,
  • ponerse muy contento después de un período de depresión, y
  • presentar síntomas de psicosis (alucinaciones o pensamientos extraños).

¡Peligro! Cuando escuchas estas frases en la vida de una persona y dice, “yo me quiero matar” o “yo me voy a suicidar”, tómelo muy en serio y llévelo a un consejero espiritual Proverbios 11:14 Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad. o a un médico para que evalúe la situación. La gente se siente incómoda y no le gusta hablar sobre la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no le “pone ideas en la cabeza”; por el contrario, le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas.

¡Atención! Si una o más de estas señales ocurre, los padres necesitan hablar con su hijo acerca de su preocupación y deben buscar consejería espiritual. Con el apoyo moral de la familia y con tratamiento profesional, los niños y adolescentes con tendencias suicidas se pueden recuperar y regresar a un camino más saludable de desarrollo.

* Frente a todo esto debemos tener en cuenta 4 puntos en cuanto al suicidio:

1. LA FUENTE DEL SUICIDIO.- Según el doctor Querol, quien es psicoterapeuta y catedrático de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, nos demuestra de donde procede el divorcio y destaca que entre el 60 a 80 por ciento de los suicidios obedece a un cuadro de depresión y que en un 30 por ciento de los casos influye el alcohol.

¿Cuáles son los factores que desencadenan la depresión?

Los factores desencadenantes que incrementan la depresión y desesperanza son todas las situaciones de pérdida emocional, económica, de la dignidad, la honra, una enfermedad incurable, que parecen sin solución.

¿Cuál es el diagnóstico más frecuente del suicidio?

Los diagnósticos clínicos más frecuentes asociados al suicidio fueron: trastorno depresivo mayor (39.4%) y trastorno reactivo con síntomas depresivos (35.5%); un 23% está asociado también con abuso de alcohol y sustancias. El suicidio es como una voz que te esta acosando diciéndote que no vales y que no hay solución; esto es solo la voz del diablo, como una mentira que te atrae hacia el infierno. Él es mentiroso y padre de mentiras Juan 8:44 él es un homicida cuidado no escuches su voz. Juan 10:10.

¿Cuál es la fuente principal del suicidio?

* El Poder del Pecado que te arrastra a encontrarte solo en un mundo de caos y desesperación que no te comprende. Santiago 4:1 nos dice: “¿De donde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?” Aquí Santiago deja claro que el conflicto viene de nuestro interior. Las guerras, los pleitos no son cosas de afuera sino de adentro. Y viene del mismo Satanás que esta impulsando al suicidio y te susurra muy adentro tuyo y te dice que no vale la pena seguir viviendo.

* El Poder de Satanás En Juan 10:10 Jesús dijo: “el ladrón (que es el diablo) no viene sino para hurtar, matar y destruir” En Marcos 5 vemos a un joven endemoniado, él iba desnudo, cortándose con piedras filosas pues despreciaba su vida, el Diablo había tomado posesión de ella y el suicidio parecía el camino más acertado. Pero Jesús llegó para darle vida y vida en abundancia.

2. LA FATALIDAD DEL SUICIDIO.- Es una fuerza a la que se atribuye la determinación de lo que ha de suceder. El suicidio, asociado a diferentes cuadros, ocupa el cuarto lugar como causa de muerte violenta en Lima, constituyendo el 8% de éstas (Instituto de Medicina Legal, 2001).

¿Cuáles son los motivos más frecuentes del suicidio?

Se observa, además, que por cada mujer que se suicida se suicidan dos varones. En un estudio anterior realizado en el INSM Honorio Delgado-Hideyo Noguchi se mencionan los motivos más frecuentes asociados al suicidio:

  • conflictos conyugales (29.6%),
  • conflictos familiares (27.6%),
  • conflictos sentimentales (22.1%), etc

¿Cuál es la estadística alrededor del mundo?

La Organización Mundial de la Salud, publicó hace tiempo una estadística, según la cual, cada año se producen en el mundo alrededor de cinco millones de intentos de suicidio y solamente el 10%, es decir 500.000, logran su objetivo. Esto significa que cuatro millones y medio de personas en el mundo quedan con algún tipo de discapacidad, cada año, como consecuencia de un fallido intento de suicidio.

La fatalidad no solo es la perdida de vida o discapacidad sino que también espiritual ya que el problema es emocional.

La fatalidad de lo que va a suceder da como resultado de una vida que esta en crisis: En Juan 3:19 Jesús dijo: “y esta es la condenación…” (en el griego la palabra “condenación” es la palabra “crisis”), por lo tanto lo que esta diciendo: “y esta es la crisis…” ¿Cuál es la crisis? “Que la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas, porque todo aquel que hace lo malo aborrece la luz y no viene a la luz para que sus obras no sean reprendidas, mas el que practica la verdad viene a la luz para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”

La crisis ataca primero al intelecto, luego a la emoción y termina con la voluntad del hombre.

3. LA FORTALEZA EN EL SUICIDIO.- La fuerza y vigor para salir de esta trampa. Es la presencia de Dios en tu vida como lo fue en la vida de Elías y la poderosa mano de Dios puede restaurar tu vida como un jarro roto lo une en perfecta armonía….

¡Atención! ¡No te encuentras solo! La Biblia dice que ni aún un cabello de nuestra cabeza cae al suelo sin que nuestro Padre celestial lo sepa.

¿Cuándo empieza la fortaleza frente al suicidio?

Empieza cuando reconocemos que nuestro:

  •  Intelecto.- Esta lleno de pensamientos negativos en cuanto a tu persona
  • Emoción.- Estas en una etapa depresiva que ya no te amas a ti mismo ni a los demás
  • Voluntad.- Tus decisiones están basadas en lo que piensa y siente y determinas con quitarte la vida. Y esto es lo que paso con:

Jonás.- Jonás 4:3 donde oró luego de la salvación de Nínive: “Ahora pues OH Jehová te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.

Elías.- 1Reyes 19:9 y 10: “Vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí Elías?, él respondió: he sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.”

  • Dios te ama por lo que eres, no por lo que tienes.
  • Dios te ayudará no por que te mereces, sino por su gracia.
  • Elías perdió la confianza en Dios (2Cro.19:4)
  • Jonás perdió compasión y no quería aceptar la voluntad de Dios para su vida (Jonás 4:9)
  • Judas perdió su oportunidad de redención por un suicidio. (Mateo 27)

4. ¿Cómo atacar el suicidio?

La fortaleza frente al suicidio se contra ataca cuando lo tratamos como un pecado, y ¿cuál es el pecado? que te crees dueño de tu vida y para esto debemos trabajar en nuestro:

  • Intelecto.- Reconocer hemos pecado y estamos en una crisis, y que vamos rumbo al infierno.
  • Emoción.- aceptar el amor de Dios y creer que Jesucristo murió en la cruz por nuestros pecado y que su sangre nos compró y nos limpia de todo pecado, Y trae esperanza a nuestras vidas porque él es un Dios vivo.
  • Voluntad.- Tengo que pedirle perdón por todos mis pecado e invitarle entrar a mi corazón como el salvador de mi vida.

Y como resultado de todo esto tengo que:

  • Intelecto.- Empezar a conocer más de Dios.
  • Emoción.- Empezar amar más a Dios.
  • Voluntad.- Empezar a obedecer a Dios.

AUTOR: Juan Carlos López