Crisis de identidad (parte 2)

II. CARACTERÍSTICAS

¿Qué sucedería si enfrentara una crisis de identidad? En cierta manera, sería como padecer amnesia, no sabe quién es, y no puede encontrar el camino de regreso a su casa. ¡Qué situación tan terrible! Su corazón está inundado de temor. Si no sabe quién es usted ni qué hacer consigo mismo, es necesario que sepa lo que Dios sí sabe acerca de usted. Él tiene todas las respuestas y también espera que usted le busque para que le dé las respuestas correctas.

“Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores”.siluetapersona255b1255d
(Salmos 34:4)

A. Conflictos emocionales internos

Los conflictos emocionales son comunes en todas las personas que están luchando por obtener su identidad personal, sin importar su edad. Esos sentimientos se relacionan íntimamente con los eventos externos así como con los pensamientos y preocupaciones internos.

• Ansiedad—“No sé en realidad quién soy”.
• Depresión—“No tengo esperanza para el futuro”.
• Duda—“Me siento fuera de lugar”.
• Timidez—“Nadie me acepta ni me ama”.
• Baja auto-estima—“Soy un bueno para nada”.

“¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?”
(Salmos 13:2)

B. Evidencia externa del conflicto

El conflicto emocional interno por obtener la identidad propia produce por lo general los siguientes patrones erráticos de conducta:10

• Actitudes y acciones que se oponen entre sí
• Dificultad para hacer un compromiso espiritual positivo
• Amistades no convenientes
• Incapacidad para tomar decisiones o se toman decisiones de manera impulsiva
• Rechazo de los valores familiares o la aceptación ciega de los valores de otras personas
• Lucha con la inmoralidad sexual
• Difícilmente puede establecer intimidad
• Demasiado problema para escoger una carrera
• Incapacidad para proponerse metas a largo plazo

“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.
(Santiago 1:8)

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III. CAUSAS

A. ¿Qué provoca la lucha de identidad?

Mucha gente está confundida acerca de quiénes son en realidad por falta de conocimiento y entendimiento de lo que la Biblia dice acerca de su identidad. El comportamiento es una manifestación de la identidad personal. Ésta queda determinada por la “familia” en que nacemos. En el ámbito espiritual, todos descendemos de Adán, nacimos en la “familia de Adán”. Nadie que ha nacido en la familia de Adán tiene la capacidad de vivir cómo Dios quiere que viva.

Es posible tener una nueva vida espiritual en la persona del Señor Jesucristo. Aceptarlo a él cómo Señor y Salvador personal significa que ha heredado una nueva familia y una nueva identidad “en Cristo”. Con esta nueva identidad se puede comenzar a desarrollar un carácter semejante al de Cristo. Decidimos confiar en él para que nos ayude a resolver nuestros problemas diarios.

“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”.
(1 Corintios 15:22)

• La familia de Adán

Toda persona ha nacido en la familia de Adán, se identifica con él y muestra un carácter como el de Adán. Él representa el punto de vista humanista.

—El que está en Adán cree que los seres humanos pueden controlar los eventos y las circunstancias de su vida.
—El que está en Adán cree que no hay una verdad absoluta; sino que todo es relativo.
—El que está en Adán cree que puede decidir cuáles serán sus propios límites morales.
—El que está en Adán piensa que el mayor propósito en esta vida es la auto-realización.

Estar en Adán significa que hemos heredado todo lo que él era.15
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
(Romanos 5:12)

• La familia de Cristo

Dios ha hecho posible que una persona pueda obtener una nueva identidad al sacarla de la familia de Adán y adoptarla en la familia de Cristo. Todo el que está “en Cristo” experimenta un nuevo nacimiento: “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). También recibe un nuevo corazón: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26). Puede conformarse al carácter de Cristo: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).

—El que está en Cristo percibe que es Dios quien tiene el control de los eventos y las circunstancias de la vida.

“Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo”. (Proverbios 16:4)

—El que está en Cristo es hecho libre por medio de la verdad.

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. (Juan 8:31–32)

—El que está en Cristo conoce los absolutos morales que se deben seguir para tener un comportamiento piadoso.

“Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos”. (Salmos 119:4)

—El que está en Cristo sabe que el propósito más importante en la vida es cumplir la voluntad de Dios.

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. (Mateo 7:21)

Estar en Cristo significa que heredamos todo lo que él es.16

“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”. (Gálatas 3:29)

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B. La raíz de los conflictos de identidad

Las personas que no son creyentes no se sienten satisfechas porque han decidido seguir en la familia de Adán… siguen luchando por suplir sus propias necesidades y vivir con sus propios recursos. Los creyentes también pueden estar insatisfechos por no entender que su identidad ahora se encuentra en la persona de Cristo. Quieren servir a Dios, pero siguen tratando de suplir sus necesidades con sus propios recursos.

CREENCIA ERRÓNEA:

“Mi identidad se encuentra en los papeles significativos y relaciones que tenga en mi vida. Estaré satisfecho cuando la gente me perciba como una persona de éxito”.

CREENCIA CORRECTA:

Estoy satisfecho al reflejar en mi vida la imagen de Dios permitiendo a Cristo vivir en mí y a través de mí. Mi identidad no se encuentra en los roles terrenales o relaciones que pueda tener, sino en la persona de Cristo.

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. (Colosenses 2:9–10)

ÁGUILAS Y PERDICES

Había una vez un aguilucho que cayó al suelo desde lo alto de un peñasco donde se encontraba su nido. El pequeño se encontraba dando vueltas en tierra cuando se topó con un grupo de perdices. Eran criaturas bondadosas y generosas, así que adoptaron al indefenso aguilucho bajo sus alas y le enseñaron todo lo que necesitaba saber para poder sobrevivir. Las tiernas perdices le enseñaron a buscar semillas para comer cuando sintiera hambre. Sin embargo, aunque la pequeña aguilita comía hasta estar llena, todavía sentía una extraña sensación de hambre dentro de su corazón.

Poco a poco fue creciendo, así que comenzó a agitar sus alas y a moverse con torpeza de un lado a otro. Por supuesto, se veía algo grotesco, y las perdices no podían evitar reírse de él. Sus alitas comenzaron a hacerse enormes y ridículas, él no podía mantenerlas pegadas a su cuerpo ni moverlas como lo hacían todos los demás. De hecho, cuanto más crecía, menos se parecía al resto del grupo. Mientras tanto, las hembras del grupo comenzaron a tener una preocupación maternal por lo raro de aquel extraño ser y al reprenderlo lo hicieron sentir más avergonzado y confundido.

Con frecuencia, el aguilucho en crecimiento veía hacia arriba y observaba a las águilas maduras elevarse muy alto por los cielos. Su corazoncito latía por el deseo de volar así, pero uno de sus amigos ancianos cacareaba diciendo: “¡No, no! ¡En realidad no es bueno que quieras ser como ellos! ¡Esos son unos buitres!” Derrotado y frustrado, el aguilucho creció hasta la madurez sin haber jamás levantado el vuelo. Trataba con todo su corazón ser una buena perdiz, pero era muy infeliz y no sabía por qué.

Un día que estaba caminando y paseando por la pradera, arrastrando sus enormes e inútiles alas, se encontró con un sabio búho que le preguntó desde su rama en el árbol: “¿Quién eres tú? ¿y qué estás haciendo?” El águila respondió: “Soy una pésima perdiz. He tratado tantas veces, pero nunca hago nada bien”. El viejo búho respondió: “Tu problema es que no sabes quién eres. Te has hecho como las perdices. Pero tú eres un águila y las águilas fueron creadas para volar por los cielos. Nunca serás feliz si sigues viviendo aquí abajo en la tierra”.

El águila abrió los ojos grandes como pudo y por primera vez supo quién era en realidad. Vio el propósito para el cual fue creado. Después se armó de valor para intentar hacer algo que nunca antes había hecho. Abrió sus alas de par en par y las agitó hacia la copa del árbol y luego hasta el cielo. Cuando lo vieron las perdices, comenzaron a cacarear llenas de asombro. Muchas pensaron que se iba a caer. Pero el águila abrió sus alas y se elevó con la corriente de aire. Nunca más necesitó mirar hacia atrás. El águila ahora podía hacer lo que debía hacer… porque por fin supo quién era en realidad.

Dios nos da una nueva identidad cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal. Junto con él hemos recibido “todo lo que pertenece a la vida y a la piedad” por medio del Espíritu de Cristo que mora en nosotros (2 Pedro 1:3–4). Con esa nueva identidad podemos desarrollar un carácter semejante al de Cristo si confiamos en él para enfrentar nuestros problemas cotidianos. Dios dice que “Cristo en nosotros” provee la habilidad sobrenatural de vivir como él quiere que lo hagamos.

June Hunt, 100 Claves Bíblicas para Consejería, vol. 56 (Dallas, TX: Esperanza para el corazón, 1990–2011), 3–7.

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