¿La tecnología está matando el tiempo libre?

adicto-a-internetNuevas investigaciones sugieren que las herramientas tecnológicas que usamos para hacer más fácil nuestras vidas están matando nuestro tiempo libre. Nosotros estamos trabajando más horas, tomando menos y más cortas  vacaciones (y cuando decidimos vacacionar, tomamos nuestros celulares, tablets y computadoras portátiles también). Y en esas vacaciones estamos más estresados que nunca con un mayor uso de correos electrónicos, correos de voz, teléfonos celulares y el internet está destruyendo alguna idea de privacidad y descanso.

Desde la Revolución Industrial, la gente ha asumido que los dispositivos para ahorrar la mano de obra liberarían la carga en los lugares de trabajo y daría más tiempo para crecer intelectualmente, creativamente y socialmente – explorando las artes, estar al tanto de los eventos actuales, gastando más tiempo con los amigos y la familia, e incluso “perder el tiempo”.

Pero aquí estamos en el inicio del siglo 21, disfrutando uno de los más grandes tiempos de tecnología en la historia humana y no podemos estar más lejos de la verdad. Las grandes herramientas que habían supuesto nuestra  liberación, nos han obligado a trabajar y estudiar de maneras que eran inconcebibles hace apenas algunos años.

En el pasado, las líneas divisorias entre el trabajo y el tiempo de descanso estaban claramente marcadas. La gente dejaba sus oficinas en un tiempo predeterminado,  estaban a menudo completamente desconectados de y fuera de contacto con sus trabajos mientras viajaban hacia y desde su trabajo, y estaban libres una vez que ellos llegaban a su casa. Esto no es más la realidad. En el mercado laboral altamente competitivo de hoy, los empleadores demandan incremento de la productividad, esperando poner a sus trabajadores más horas  de trabajo y mantener contacto casi constantemente vía fax, teléfonos celulares, u otro aparato de comunicación. Como resultado, los empleados sienten la necesidad de revisar lo que está pasando en la oficina, incluso en sus días libres. Ellos se sienten presionados  por las horas después del trabajo para alcanzar todo lo que tienen que hacer. Los empleados trabajan mucho más duro y más tiempo, cambiando sus deberes más frecuentemente, y tienen más y más razones para preocuparse sobre la seguridad de su trabajo.adicta-a-la-internet

Jefes, colegas, y familiares – novios, amigos y cónyuges también – esperan respuestas instantáneas para el correo de voz y los mensajes de correo. Incluso los estudiantes universitarios han cambiado sus hábitos de estudio, porque la facultad, amigos y otros miembros de su entorno han incrementado sus trabajos en línea. Estudios sobre el tiempo empleado en el servicio de mensajería instantánea, probablemente muestre su uso asombroso.

En resumidas cuentas, esto no es lo que se suponía la tecnología haría con nosotros. Nuevas tecnologías, de investigaciones genéticas de internet, ofrecen todo tipo de beneficios y oportunidades. Pero cuando las nuevas herramientas hacen la vida más dificultosa y estresante antes que más fácil y más significativa – y estamos, como sociedad, apenas consciente de esto –  entonces algunas cosas han ido seriamente mal, especialmente en dos campos, en nuestra expectativa de la tecnología y nuestra comprensión de como esto debe beneficiarnos.

Escrito por Jon Kats. Traducido desde http://slashdot.org/index2.pl?fhfilter=killing+leisure+time

CONSEJOS OPORTUNOS (parte 1)

Los jóvenes son receptivos y tienen  esperanzas.
El Señor pide que jóvenes y señoritas entren en su  servicio. Los jóvenes son receptivos, fuertes, ardientes y esperanzados. Una vez que hayan gustado la bendición del sacrificio propio, no estarán satisfechas a menos que estén aprendiendo constantemente del gran Maestro. El Señor abrirá  caminos ante los que quieran responder a su llamado. – Ec 457 (1900). Girl listening with her hand on an ear

Los jóvenes deben elegir el destino de su vida.
Cada joven determina la historia de su vida por los pensamientos y sentimientos acariciados en sus primeros años. Los hábitos correctos, virtuosos y viriles, formados en la juventud, se convertirán en parte  del carácter y, por regla general, señalarán el curso del individuo por toda la
vida. Los jóvenes pueden convertirse en depravados o virtuosos a elección propia. Tanto pueden llegar a distinguirse por hechos dignos y nobles como por  grandes crímenes y maldad. – ST , 11 de oct. de 1910; CN 181.

La  enseñanza que produce debilidad mental y moral.
En el caso de que no se les enseñe a los jóvenes a pensar debidamente y actuar por su cuenta, en la medida en que lo permita su capacidad e inclinación mental, a fin de que  por este medio pueda desarrollarse su pensamiento, su sentido de respeto propio, y su confianza en su propia capacidad de obrar, el adiestramiento severo producirá siempre una clase de seres débiles en fuerza mental y moral. Y cuando  se hallen en el mundo para actuar por su cuenta, revelarán el hecho de que  fueron adiestrados como los animales, y no educados. Su voluntad, en vez de ser  guiada, fue forzada a someterse por la dura disciplina de padres y maestros. – 1JT 316 (1872).

Debe educarse la mente para que gobierne la  vida.
Los niños tienen una voluntad inteligente, que debe ser  dirigida para que controle todas sus facultades. Los animales necesitan ser adiestrados, porque no tienen razón de intelecto. Pero a la mente humana se le  debe enseñar el dominio propio. Debe educársela para que rija al ser humano,  mientras que los animales son controlados por un amo, y se les enseña a  someterse a él. El amo es mente, juicio y voluntad para la bestia. Un niño puede  educarse de tal manera que no tenga voluntad propia, como el animal. Aun su  individualidad puede fundirse con la de aquel que dirige su adiestramiento; para  todos los fines y propósitos, su voluntad está sometida a la voluntad del  maestro.

Los niños así educados serán siempre deficientes en energía  moral y responsabilidad individual. No se les ha enseñado a obrar y por la razón y los buenos principios; sus voluntades han sido controladas por otros y su  mente no ha sido despertada para que se expanda y fortalezca por el ejercicio.  Sus temperamentos peculiares y capacidades mentales, no han sido dirigidos ni  disciplinados para ejercer facultades más poderosas cuando lo necesiten. Los  maestros no deben detenerse allí, sino que deben dar atención especial al  cultivo de las facultades más débiles, a fin de que se cumplan todos los  deberes, y se las desarrolle de un grado de fuerza a otro a fin de que la mente  alcance las debidas proporciones. – 1JT 315 (1872).

Muchos son  incapaces de pensar por sí mismos.
En muchas familias, los Hombre ante Dios niños parecen bien educados, mientras están bajo la disciplina y el adiestramiento, pero cuando el sistema que los sujetó a reglas fijas se  quebranta, parecen incapaces de pensar, actuar y decidir por su cuenta. Estos  niño han estado durante tanto tiempo bajo una regla férrea sin que se les  permitiera pensar o actuar por su cuenta en lo que les correspondía, que no  tienen confianza en sí mismos para obrar de acuerdo con su propio juicio u
opinión.

Y cuando se apartan de sus padres para actuar por su cuenta, el  juicio ajeno los conduce en dirección equivocada. No tienen estabilidad de  carácter. No se les ha hecho depender de su propio juicio a medida que era  posible, y por lo tanto su mente no se ha desarrollado ni fortalecido  debidamente. Han estado durante tanto tiempo absolutamente controlados por sus
padres, que fían completamente en ellos; sus padres son para ellos mente y  juicio. – 1JT 315, 316 (1872).

Los resultados del control  mediante la fuerza o el temor.
Aquellos padres y maestros que  se jactan de ejercer el dominio completo de la mente y la voluntad de los niños  que están bajo su cuidado, dejarían de jactarse si pudiesen ver la vida futura  de los niños así dominados por la fuerza o el temor. Carecen casi completamente  de preparación para compartir las severas responsabilidades de la vida. Cuando  estos jóvenes ya no estén bajo el cuidado de sus padres y maestros, y estén obligados a pensar y actuar por su cuenta, es casi seguro que seguirán una  conducta errónea y cederán al poder de la tentación. No tienen éxito en esta  vida; y se advierten las mismas deficiencias en su vida religiosa. – 1JT 316,  317 (1872).

La disciplina que estimula y fortalece.
Después de la disciplina del hogar y la escuela, todos tienen  que hacer frente a la severa disciplina de la vida. La forma de hacerlo  sabiamente constituye una lección que debería explicarse a todo niño y joven. Es  cierto que Dios nos ama, que obra para nuestra felicidad y que si siempre se
hubiese obedecido su ley nunca habríamos conocido el sufrimiento; y no menos  cierto es que, en este mundo, toda vida tiene que sobrellevar sufrimientos,  penas y preocupaciones como resultado del pecado. Podemos hacer a los niños y  jóvenes un bien duradero si les enseñamos a afrontar valerosamente esas penas y  preocupaciones. Aunque les debemos manifestar simpatía, jamás debería ser de tal  suerte que los induzca a compadecerse de sí mismos. Por el contrario, necesitan algo que estimule y fortalezca, y no que debilite. -Ed 295 (1903). soledad

La reacción a las reglas rigurosas.
No  introduzca ni una sola partícula de aspereza en su disciplina. No establezca  prohibiciones rígidas para los jóvenes. Son estas reglas y prohibiciones  rigurosas las que a veces los llevan a sentir que deben hacer las cosas que  precisamente se les indica que no deben hacer y las harán. Cuando advierta o  reprenda a los jóvenes, hágalo como quien tiene un interés especial en ellos.
Que ellos vean que usted tiene un deseo ferviente de que logren un buen registro  en los libros del cielo. – MM 180 (1902).

Es difícil para los  jóvenes llevar cargas.
Los jóvenes pueden ejercer una poderosa  influencia si renuncian a su orgullo y egoísmo y se dedican a Dios; pero en  general no quieren llevar cargas por otros. Ellos mismos deben ser llevados por  otros. Ha llegado el tiempo en que Dios demanda un cambio en este aspecto. El
llama a jóvenes y adultos a ser celosos y a arrepentirse. Si continúan en el  estado de tibieza, los vomitará de su boca. Dice el Testigo fiel: “Yo conozco  tus obras”. Joven, señorita, tus obras son conocidas, sean buenas o malas. ¿Eres  rico en buenas obran? Jesús se acerca a ti como un consejero: “Yo te aconsejo  que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras  blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge  tus ojos con colirio, para que veas” (Apoc. 3: 18).- 1T 485 (1867).

Los pensamientos llegan a ser hábitos.
Debemos  sentir siempre el poder ennoblecedor de los pensamientos puros.

La única  seguridad para el alma consiste en pensar bien, pues acerca del hombre se nos dice: “Cual es su pensamiento en su alma, tal es él” (Proverbios 23: 7). El  poder del dominio propio se acrecienta con el ejercicio. Lo que al principio  perece difícil, se vuelve fácil con la práctica, hasta que los buenos  pensamientos y acciones llegan a ser habituales. Si queremos podemos apartarnos  de todo lo vulgar y degradante y elevarnos hasta un alto nivel, donde gozaremos  del respeto de los hombres y del amor de Dios. – MC 392 (1905).

Ejemplos tristes de la historia.
El carácter de  Napoleón Bonaparte recibió una gran influencia por su educación infantil.  Algunos instructores desacertados inspiraron en él el amor a la conquista  formando ejércitos simulados de los cuales él era el comandante. Así se  estableció el fundamento de su carrera de lucha y efusión de sangre. Si el mismo  cuidado y esfuerzo se hubieran empleado para hacer de él un buen hombre,  infundiendo en su joven corazón el espíritu del Evangelio, cuán ampliamente  diferente habría sido su historia.

Se dice que el escéptico Hume fue un  concienzudo creyente de la Palabra de Dios en sus primeros años. Pertenecía a  una sociedad de debates, y allí se lo nombró para que presentara argumentos a favor de la incredulidad. Estudió con fervor y perseverancia, y su aguda y  activa mente quedó impregnada con la sofistería del escepticismo. Antes de  mucho, llegó al punto de creer sus enseñanzas engañosas, y292ytyy toda su vida
posterior llevó el oscuro sello de la incredulidad. – ST , 11 de oct. de 1910;  CN 180, 181.

La influencia de la lectura. (Nota: Véase el capítulo 13, Alimento para la mente)
Muchos jóvenes anhelan  tener libros. Leen cualquier cosa que pueden obtener. Apelo a los padres de los  tales niños para que controlen su deseo de lectura. No permitan que sobre sus  mesas haya revistas y diarios que contentan historias de amor. Deben  reemplazarlas con libros que ayuden a los jóvenes a incluir en el edificio de su  carácter el mejor material: el amor y el temor de Dios, el conocimiento de  Cristo. Estimulad a vuestros hijos a almacenar valiosos conocimientos en la  mente, a que lo bueno ocupe su alma, controle sus facultades, no dejando lugar  para pensamientos bajos y degradantes. Reprimid el deseo de leer cosas que no  proporcionan buen alimento a la mente. El dinero gastado en revistas de cuentos
puede parecer poco, pero es demasiado para lo que ofrece tantas cosas que  extravían y da tan poco bien en recompensa. Los que están en el servicio de Dios  no deben gastar tiempo ni dinero en lecturas sin provecho. – CM 126 (ed PP);  102, 103 (ed ACES) (1913). reflexionar

Fuente: Elena de White: MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD, Tomo 1 (Capítulo: Problemas de los jóvenes)

“¿Sufrir por ti? ¡Ja! ¡Ni que fueras Internet cuando se va!”

Seguramente usted no es un adicto a Internet. Ni yo tampoco, faltaría más. Casi nadie lo es. De hecho, los expertos que elaboran el nuevo Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM), un manual reconocido como la Biblia de las enfermedades mentales, están discutiendo mucho antes de decidir si existe o no la adicción a Internet. En mayo, cuando se publique la nueva edición delmanual, veremos si alguno de nosotros podría calificar como adicto, o solo como un usuario hiperactivo y cuasi dependiente.

Hasta entonces, piense y conteste:

  •  ¿Es usted de los que lleva el cargador del teléfono allá donde va?   
  • ¿Vive aterrorizado con la posibilidad de quedarse sin batería?adicta-a-la-internet
  • ¿Lo primero que hace al llegar a un bar es localizar un enchufe y ocupar la mesa más cercana por si necesita cargar el teléfono?
  • ¿Ha invertido en otra batería, en una carcasa con batería incluida o en cualquier otro artefacto que le suponga una fuente de energía extra para su móvil?
  • ¿Cuando viaja al extranjero se obsesiona preguntando en todas partes dónde hay un Wi Fi gratis?
  • ¿Cuando está aterrizando en un avión enciende el teléfono justo cuando está diciendo la azafata que no lo haga?
  • ¿Ha mantenido amargas discusiones con su proveedor de Internet?
  • ¿Considera la caída de su conexión Wi Fi un drama doméstico?
  • ¿Habla de su Wi Fi en primera persona y tiene peleas con el router?

Si ha asentido discretamente con la cabeza en más de tres ocasiones, considere que tiene usted una relación complicada con Internet. Algunos expertos hablan incluso de varios desórdenes mentales, entre ellos, el Trastorno de ansiedad de las Redes Sociales(SMAD, por sus siglas en inglés), pero, tranquilo, hasta que el DSM no diga la última palabra -recuerde que lo hará en mayo-, nadie podrá llamarle adicto.

Por cierto, según Julia Spira (aquí su cuenta de Twitter), que dice ser experta en Netiqueta y que es autora del libro The Rules of Netiquette, usted podría estar sufriendo un trastorno de ansiedad provocado por las redes sociales si:

A. El teléfono se ha convertido en su complemento número uno. Lo lleva pegado a su cuerpo 24 horas, y le gustaría que fuera resistente al agua para podérselo llevar a la ducha.

B. Usted envía un tuit a alguien, no le responden en las próximas seis horas y entra en un estado de ansiedad y angustia irreversible.

C. Su teléfono está con usted, a su lado y encima de la mesa, en comidas, cenas, meriendas y desayunos.

D. Cuando publica una foto en Facebook, Twitter, Instagram o Pinterest y nadie comparte, comenta o reacciona, y, a pesar de todo o precisamente por ello, usted continúa revisando compulsivamente el teléfono.

E. Lleva la cuenta rigurosa de sus seguidores en Twitter y se enfada (en cualquier grado) cuando la cifra baja.

El proyecto más extremo de abstinecia de Internet lo protagoniza Paul Miller, redactor de The Verge, una de las webs con mayor predicamento en el mundo techie. Miller asegura que ama a Internet por sobre todas las cosas pero a la vez cree que será una mejor persona si consigue vivir un año desconectado porque Internet es -y cito- “el corruptor de su alma”.adicto-a-internetMiller dejó Internet en la media noche de un Martes, reconoce que al día siguiente cuando llegó a trabajar en su condición de abstemio de Internet, de repente ya no tenía nada que hacer. Finalmente llegó a un acuerdo con sus jefes a los que les entrega personalmente sus crónicas en u pen drive, unos textos escritos en el ordenador pero sin conectarse a Internet. Para conseguir un número de teléfono sin googlear el nombre de la empresa o de la persona en cuestión, hace las llamadas que haga falta hasta que consigue el contacto. “Estoy aplicando la teoría de los seis grados de separación para encontrar a desconocidos. Se supone que a las seis llamadas encontraré un contacto común”. Si sienten curiosidad por saber cómo es la vida sin Internet, Miller lleva algo parecido a un diario (que sus compañeros le suben a la web). Lleva 34 semanas sin conectarse a Internet. Sigue con vida y sus constantes vitales son razonablemente normales.

Por otra parte,  por coincidencia o esnobismo, el pasado fin de semana se celebraron varias fiestas peculiares en San Francisco y otras ciudades de Estados Unidos con un código de conducta estricto: los invitados no podían conectarse a Internet.
Se sugería dejar el móvil en casa, pero a los rebeldes se les requisaba el teléfono en la entrada. Me han contado que como muestra máxima de generosidad se les dejaba echarle un último vistazo antes de apagarlo y dejarlo bajo custodia en la puerta del local. La misma regla se aplicaba a tabletas, ordenadores o cualquier otro terminal susceptible de conectarse a Internet. Se celebraba el Día Nacional de la Desconexión (National Day of Unplugging), establecido para las 24 horas que van desde la puesta de sol del 1 de marzo hasta la del 2 de Marzo. Tiene mérito intentarlo un fin de semana.

Porque ese y no otro es el nuevo desafío de la vida moderna: probarnos a nosotros mismos que no estamos enganchados, que la adicción a Internet es una leyenda urbana y que el recién acuñado Trastorno de ansiedad de las Redes Sociales es el último invento de la industria farmacéutica para vender ansiolíticos. En resumen, que estamos conectados siempre, es cierto, pero que controlamos. La segunda cuestión a demostrar es que hay vida fuera de Internet.

Para no despistarse del objetivo: entregarse en cuerpo y alma a la vida analógica, en las fiestas Unplugging se distribuyó esta etiqueta: I UNPLUG TO

Autor:  , periodista, escribe en El País.

Cómo vencer las preocupaciones – Segunda Parte

 Venciendo las angustias

 Ahora bien, regresemos a Mateo 6 para descubrir la alternativa que nos da Jesús con respecto a las preocupaciones. ¿Cómo podemos vencer las angustias en cuanto al futuro? ¿Cómo se puede vivir sin ninguna preocupación? ¡Es imposible! Tú preguntas, “¿Cómo puedo olvidar las preocupaciones?” La respuesta a esta pregunta es la llave al problema de las preocupaciones. Cristo no nos pide que dejemos de sentir urgencia. Nos dice que dirijamos nuestra urgencia hacia otra cosa. Nuestra preocupación no debe ser dirigida hacia mañana, porque esto sólo nos parte en dos.

Si has puesto en manos de Dios tus mejores planes, puedes dirigir tu atención a otra cosa que no sea mañana. Ya no tienes que afligirte sobre el futuro, y puedes dirigir tus esfuerzos, tus energías y todo lo que tienes hacia hoy. Esta es la llave que cierra la puerta a la angustia, y abre la puerta de la paz: concéntrate en hoy.

esclavo-esclavitudConcentrarse fuertemente en algo es una actitud correcta, no equivocada. Toda emoción que Dios nos ha dado tiene un uso correcto en el momento correcto. Cada emoción puede ser positiva cuando se usa correctamente, acorde con los mandamientos y principios de la Palabra de Dios. Pero cada emoción puede usarse equivocadamente también. Interesarse fuertemente (sentir ‘urgencia’ con respecto a alguna cosa) es una habilidad dada por Dios para movilizar las energías de cuerpo y mente para resolver un problema. Pero cuando enfocamos estas energías en el futuro, el propósito de soltar las energías químicas y eléctricas del cuerpo es frustrado, porque se derraman en el cuerpo pero no pueden usarse. No pueden convertirse en acción, porque es imposible hacer algo sobre el futuro. La preocupación activa una energía que no se usa, y en algunos casos los químicos producidos producen úlceras del estómago y otros síntomas físicos.

Pero si te enfocas en el día de hoy, las energías no son desperdiciadas, sino que pueden usarse. Tu preocupación será útil, tus energías podrán ser usadas al servicio de Jesucristo para resolver los problemas en lugar de preocuparse por ellos. Tú puedes hacer algo respecto a los problemas porque los tienes a mano, estás tratando con la realidad concreta.

 La preocupación y la pereza

¿Sabes que la Biblia señala que muchas de las personas que se preocupan son perezosas? Pues, esto es lo que Jesús mismo le dijo a uno que se afligía con respecto al futuro, y quería excusarse de sus responsabilidades a causa de sus preocupaciones. Pero Jesús dijo que era un caso de mera pereza. En Mateo 25 Cristo relató la historia de tres siervos a quienes se les dio dinero para invertir. Cuando regresó su señor, inquirió acerca de sus ganancias. Al que se le dio más, había duplicado su inversión, y el segundo hizo lo mismo. Pero el tercero confesó que había escondido su dinero en un hueco en la tierra. Cuando volvió el señor, el siervo sacó el dinero se lo llevó diciendo, “Aquí está lo suyo, señor. Lo enterré porque tenía miedo” (Mateo 25:25). El siervo se preocupó de las posibles consecuencias de invertir el dinero. Se preocupaba y se afligía hasta que quedó paralizado. Se preocupaba en lugar de trabajar. Y su señor le dijo, “Siervo malo (nótese que es pecado preocuparse por el futuro) y negligente… debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses” (Mateo 25:26, 27). Jesús le dice en otras palabras, “Debieras haber hecho por lo menos lo mínimo, y ni eso hiciste. Tú eres un siervo perezoso”.

La persona preocupada no puede hacer nada porque está ocupada preocupándose por los problemas de mañana. Termina haciendo nada. Tú no puedes hacer nada con los problemas desconocidos de mañana. La angustia sobre mañana es como la persona que se balancea en una mecedora: gasta energía sin ir a ningún lado. Pero con respecto a los problemas de hoy, algo siempre se puede hacer (ver 1 Corintios 10:13). En última instancia, aunque no puedes cambiar el problema, por el poder del Espíritu Santo puedes cambiar tus actitudes con respecto a los problemas. Si nada más cambia, tú puedes cambiar. De modo que siempre hay algo que se puede hacer.

 Una solución práctica

Hay un procedimiento sencillo que puedes utilizar cuando te encuentras preocupándote en lugar de trabajar. Cuando sientes que la angustia se te está subiendo, siéntate inmediatamente y escribe las siguientes tres preguntas en una hoja de papel, dejando espacio debajo de cada una para llenar después:

1.      ¿Cuál es el problema?

2.      ¿Qué quiere Dios que yo haga con él?IM000385.JPG

3.      ¿Cuándo, dónde y cómo debo comenzar?

A veces el solo hecho de apuntar el problema te conduce a la solución. Cuando defines el problema, debes comenzar de inmediato a buscar una solución en las Escrituras. La pregunta es: “¿Cómo puedo enfrentar este problema para la gloria de Dios?” No te conformes con buenas soluciones e ideales nobles. En cambio, comienza a trabajar. Fija un horario para tu trabajo, y ataca la tarea más difícil primero. No olvides el ejemplo de Abraham, “se levantó temprano” cuando Dios le dio la tarea horrenda de sacrificar a Isaac, su único hijo, a quien amaba (Génesis 22:3). Ahí tenemos la solución de Dios para la preocupación.

 

BIBLIOGRAFÍA: Jay Adams, Cómo Vencer las Preocupaciones (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2011), 16-31. ADAPTADO POR: www.poder1844.org

Cómo vencer las preocupaciones – Primera Parte

¿No te parecería fantástico que otro pudiera encargarte de tus preocupaciones? Pues, la Biblia dice que esto es posible. De hecho, Dios invita a todos sus hijos a echar todas sus ansiedades sobre él (1 Pedro 5:7). Y lo mejor de todo, no te cuesta ni un centavo. Dios se ofrece para tomar todas tus preocupaciones sobre sí mismo. Y dado que Dios recibe nuestras ansiedades, y que nos ha mandado no preocuparnos, quiere decir que toda preocupación es pecado. Dios nos dice constantemente en la Biblia que no nos preocupemos. Cuando desobedecemos su Palabra, es pecado. La preocupación probablemente es el pecado más común de nuestros tiempos.

Los efectos de la preocupación

Las preocupaciones pueden causar úlceras en el estómago, drenar la vitalidad, y enviarnos a una muerte prematura. Nos convierte en personas incapaces de manejar los problemas de la vida. El preocuparse muestra falta de fe en Dios, y nos impide de asumir nuestra responsabilidad en Frustrated Woman at Computer With Stack of Paperservir a Cristo Jesús. La preocupación es pecado.
Tal vez estás permitiendo que las angustias te impidan vivir una vida de fidelidad a Cristo. ¡Tal vez te preocupas por tus preocupaciones! Y lo que quieres saber es, ¿qué se puede hacer al respecto? ¿Qué dice la Biblia sobre cómo vencer este pecado? Pues, la Biblia dice que lo puedes vencer, ¡con seguridad!

La preocupación aflige a muchos Cristianos. Felipe, un ingeniero, tenía la tarea de construir un edificio grande. Era una tarea mucho más grande que todos los trabajos anteriores, con muchas dificultades. Comenzó a preocuparse sobremanera. Los contratistas y los subcontratistas estaban peleando entre sí. Los electricistas y los carpinteros no se ponían de acuerdo. Las fechas tope no se estaban cumpliendo. Todo el día y todos los días Felipe se preocupaba, y entre más se afligía menos podía hacer. Ya no era capaz de manejar los detalles de cada día. Comenzó a decirse cada día, “Ya no puedo, es demasiado”. Hasta por fin, un día se levantó de su escritorio y salió de su oficina. Como Felipe era Cristiano, fue a buscar consejo. Y fue con base en la Palabra de Dios que encontró la respuesta a sus angustias.

La esencia de la preocupación

¿Qué es la preocupación? En la Biblia, generalmente se traduce como ‘angustia’, o ‘ansiedad’. Se debería traducir como ‘preocupación’ para que entendamos en nuestros términos lo que Dios nos está diciendo. El término griego en el Nuevo Testamento significa “dividir, romper, o partir en dos”. Este término señala los efectos de las preocupaciones, es decir, lo que produce en nosotros. Pero en sí, la preocupación es una ansiedad en cuanto al futuro. Es una aflicción con respecto a algo sobre lo cual no podemos hacer nada, y ni siquiera podemos tener seguridad en cuanto a ello. Es por eso que nos parte en dos. Cuando uno se preocupa, mira hacia el futuro. Pero el futuro aún no ha llegado. No hay nada concreto que tú puedas agarrar, y no hay nada que se pueda hacer sobre ese futuro. La persona angustiada no puede hacer nada sobre el futuro, ni siquiera sabe cómo se ve el futuro. Nadie fuera de Dios conoce el futuro en su forma verdadera. La persona ansiosa primero se imagina que el futuro será así. Pero al momento piensa que tal vez será otra cosa. Y como no puede saberlo a ciencia cierta, lo parte en dos. De acuerdo a la Biblia, la preocupación es afligirse sobre lo que no se sabe y lo que no se puede controlar, y esto nos rompe en dos. La pregunta es, “Si esta es la esencia de la preocupación, ¿qué puede hacer al respecto?

Escuchemos a Jesús —él tiene la respuesta. Dice, “No se preocupen” (Mateo 6:31). Pero Jesús no deja el asunto ahí, sino que explica cómo vencer la angustia. En este pasaje Jesús concluye una discusión vital respecto a la tendencia de afligirnos por las necesidades de la vida con las siguientes palabras: “Así que, no os afanéis (no se preocupen) por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán” (Mateo 6:34). Jesús aquí nos aclara que el problema de la angustia es que proviene de un enfoque incorrecto de la vida. Jesús dice que es incorrecto dejar que los posibles problemas de mañana nos partan en dos hoy.

Cristo hace un contraste entre dos días: “No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su afán”. En estas palabras tenemos la respuesta de Dios a las preocupaciones. Cada día tendrá suficientes problemas. Tú no debes enfocar tu mirada en los problemas de mañana ¡porque hay suficientes problemas hoy como para ocuparnos! Mañana pertenece a Dios. Mañana está en sus manos. Cuando nosotros intentamos tomar mañana, intentamos quitar lo que le pertenece a él. Los pecadores desean tener lo que no es de ellos, y así se destruyen a sí mismos. Dios solamente nos ha dado el día de hoy. Dios prohíbe que nos preocupemos de lo que podría suceder. Esto está en sus manos enteramente. El hecho trágico es que las personas que se preocupan mucho no sólo desean lo que les es prohibido, sino que se niegan a usar lo que se les ha dado.
imagesCAMF7LZ7¿Es malo planear para el futuro?

Antes de proceder, hay un punto que debemos destacar: Cristo no se opone a la planificación para el día de mañana. Cristo no se opone a pensar en mañana o prepararse para el futuro. Lo que prohíbe son las preocupaciones, la angustia que nos lleva a llorar. No hay nada en Mateo 6 que prohíba la planificación para el futuro.

Las palabras de Santiago son vitales para comprender todo esto (Santiago 4:13ss). Algunos han malentendido este pasaje, interpretándolo como si Santiago estuviera en contra de todo tipo de planificación. Pero esto es exactamente lo contrario del sentido del texto. Es más, en este pasaje Santiago nos está explicando cómo debemos hacer planes. Lo que prohíbe son los planes incorrectos, y nos muestra cómo planificar de la manera que agrada a Dios. Planificar y preocuparse son dos cosas muy diferentes.

¿Cómo debemos planificar entonces? Santiago nos responde así, “Deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala”. Ahora podemos ver la gran diferencia. Santiago nos dice que debemos hacer planes sin preocuparnos. Es imposible no planear, pues siempre estamos haciendo algún tipo de planificación. Pero debe ser sin angustia. La persona que se preocupa actúa como si tuviera el futuro en la palma de su mano. Es arrogante. Santiago dice que debes presentar tus planes ante Dios y decir, “Señor, he intentado hacer mis planes lo mejor posible, según tu voluntad revelada en la Biblia. Pero yo sé que sólo tú eres soberano, y someto mis planes a ti. Sea hecha tu voluntad”.

Como Cristiano, sabes que tu vida pertenece a Dios por el mero hecho de ser su criatura. Pero también has sido comprado por precio, el precio de la muerte de Jesucristo, él que dio su vida para redimirte del pecado y la muerte eterna. El próximo respiro está en sus manos. De modo que debes decirle a Dios, “Te traigo mis planes para que los revises y los corrijas”. Cuando planificas de esta manera, llevando tus planes a Dios para ser revisados (y negados si fuera el caso), aceptando gozosamente la voluntad de Dios, entonces estás planificando como dice Santiago. ¿De qué te tienes que preocupar cuando realmente pones tus mejores planes en la mano de Dios?

 
BIBLIOGRAFÍA: Jay Adams, Cómo Vencer las Preocupaciones (Guadalupe, Costa Rica: CLIR, 2011), 4–16.